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Gráfica a escala de la aproximación del asteroide 2012 DA14 junto a la Tierra y su situación en relación a los satélites artificiales. Observatorio Astronómico de Mallorca.

El 15 de febrero de 2013 pasará a menos de 30.000 km de nuestro planeta un cercano asteroide. Se trata del 2012 DA14, descubierto desde observatorios astronómicos españoles, y que cada medio año se nos acerca. Lo curioso es que antes del año pasado, nadie lo sabía. Lo tranquilizador es que no hay peligro de choque.

Fue descubierto hace un año, en la noche del 22 de febrero de 2012, desde el Observatorio Astronomico de La Sagra (Granada), en un proyecto que está operado por el Observatorio Astronomica de Mallorca, y tras observaciones desde muchos puntos del mundo se confirmó que era uno de esos Objetos Cercanos a la Tierra (NEO: Near Earth Object), una clasificación que simplemente tiene en cuenta que no estamos solos dando vueltas alrededor del Sol, sino que a veces hay otros cuerpos, como asteroides o cometas, que pueden acercarse...

... aquellos que podrían acercarse demasiado son, claro, especialmente vigilados. Es lógico: sabemos que estos impactos cósmicos, aunque afortunadamente raros, suceden y han venido sucediendo a lo largo de la historia del Sistema Solar, y también de nuestro planeta. Más de doscientos cráteres reconocidos en nuestra Tierra (y eso que la actividad geológica, atmosférica y la biológica borran rápidamente las huellas) son un buen ejemplo, además de las extinciones masivas que los mayores impactos han provocado. Numerosos programas internacionales de búsqueda y seguimiento permiten ir haciendo un censo más completo de estos NEOs que, sin embargo, siguen descubriéndose día a día. En el Centro de Planetas Menores de la Union Astronomica International se centralizan las observaciones, los cálculos y los avisos potenciales en torno a estos objetos.

Muchos de estos objetos tienen órbitas en torno al Sol que cruzan la de la Tierra, lo que significa que podrían a veces cruzarla justo cuando la Tierra ande por ahí. Y eso, evidentemente, significa impacto.

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Las tortugas son quizás uno de los animales domésticos preferidos por muchas familias con niños: pequeñas, seguras, bastante limpias... Sin embargo, lo que muchos padres desconocen es que estos pequeños reptiles pueden ser transmisores de una infección como la salmonelosis, especialmente peligrosa para los más pequeños.

Aunque la salmonelosis es especialmente conocida como infección alimentaria, la realidad es que existen otros muchos focos de contagio, y los reptiles son una de ellas. En el caso de las tortugas domésticas, el estrecho contacto con los niños, que las tocan y a veces besan, sin una adecuada higiene de manos, las ha convertido en una preocupación para las autoridades.

En España, este mismo verano, el Departamento de Sanidad del Gobierno Vasco emitió una circular informativa a sus facultativos, recordando que las redes de vigilancia epidemiológica habían detectado entre septiembre de 2010 y octubre de 2011, 11 casos de infección por 'Salmonella' (concretamente la variedad 'Paratyphi B var Java'), nueve de ellos en niños (entre los tres meses y los 10 años de edad).

De todos los pequeños afectados por la bacteria, el 67% había estado en contacto con tortugas acuáticas. Precisamente, esta misma semana, la revista 'The Journal of the American Medical Association' señala que en EEUU se han registrado 132 casos en niños entre agosto de 2010 y septiembre de 2011 (con una media de edad de seis años), y el porcentaje que arroja es muy similar al caso español: el 64% de los pequeños había estado en contacto con estos animales.

"Es una cuestión muy desconocida, pero sospechamos que los casos que se ven pueden ser sólo la punta del iceberg", explica el doctor Santiago García Tornel, pediatra del Hospital San Joan de Deu de Barcelona. De hecho, EEUU ha registrado 11 brotes de salmonela por contacto con estas mascotas acuáticas desde el año 2006, con un total de 535 personas afectadas.

Como explica Concha Castells, subdirectora de Salud Pública de Bizkaia, los casos que llegan a los pediatras suelen ser los más graves, "a veces lactantes que no han tenido contacto con ningún alimento que pueda ser el origen el contagio, que ingresan con diarreas con sangre. Pero sospechamos que otros casos esporádicos, con simples gastroenteritis que no requieren cultivos, pasan desapercibidos". En la revista 'Enfermería Clínica', por ejemplo, se relata el caso de un bebé de 11 meses que resultó contagiado a través de su madre, que fue la que entró en contacto con el animal (que propaga las bacterias a través de las heces y la saliva).

El problema, admite Castells, es que las tortugas suelen ser portadoras intermitentes de la bacteria en su tracto intestinal, por lo que a pesar de los controles en las aduanas por parte de los servicios de Agricultura, puede ser difícil detectar partidas de animales enfermos.

Por todo ello, los pediatras recomiendan unas medidas básicas para no tener sustos con estas pequeñas tortugas. Evitar estos animales si en casa hay menores de cinco años (embarazadas o personas inmunodeprimidas también son grupos de riesgo), lavarse bien las manos después de manipular al animal, evitar lavar en la cocina el recipiente del animal, desinfectar las superficies por las que se pasee el reptil y no dejar que circule libremente por la cocina o por otras zonas de la casa.

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/10/03/noticias/1349291649.html

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Los «otros» habitantes de la isla atacan el campamento del Estrella Polar

Antena 3 emite este jueves, en prime time, un nuevo capítulo de la tercera temporada de «El Barco.Image

Después de estar varios días desaparecido, Max ha reaparecido, malherido, cerca de la cabaña. Ha decidido contar a Ainhoa y Piti lo que sabe: que otro de los barcos del Proyecto Alejandría llegó a la isla antes que el Estrella Polar y que les dejó un mensaje claro: «vais a morir todos».

Pon sobre el mapa las provincias de España. Intenta sacar el mayor número de puntos. Puntuación máxoma 520

http://serbal.pntic.mec.es/ealg0027/esprovin1e.html

Era sólo una perra (Arturo Pérez-Reverte)

Era sólo una perra. Una galga flaca y asustada, como las que ahorcan algunos cazadores cuando ya son viejas e inútiles, con tal de ahorrarse un cartucho. Cuatro días estuvo correteando por los túneles del Metro de Madrid sin encontrar la salida. La vieron conductores, vigilantes y viajeros. Fue grabada en video corriendo despavorida por las vías, de túnel en túnel, huyendo de los trenes que pasaban a toda velocidad. Cuatro días de oscuridad, aturdimiento, soledad y angustia. De miedo atroz. Anoche vi uno de esos videos en Internet y me levanté de la silla con una desolación y una mala leche insoportables. Por esto tecleo estas líneas, ahora. Para desahogar mi tristeza y mi frustración. Mi rabia. Para ciscarme por escrito en los responsables del Metro de Madrid y en la puta que los parió.

La galga abandonada fue vista un jueves vagando por los túneles. Corría aterrada por el estruendo de los trenes, esquivándolos en la oscuridad. Al comprobar que el personal del Metro no hacía nada para rescatarla, algunos viajeros avisaron a asociaciones de protección animal, que pidieron permiso para actuar. Ya ocurrió algo semejante en Barcelona, cuando para salvar a un perro perdido en el Metro se detuvo el servicio tres horas, en un rescate en el que participaron bomberos, guardias urbanos y empleados de la perrera municipal. En Madrid, sin embargo, los responsables del transporte subterráneo se negaron a intervenir. Sólo dieron largas: se ocupaban de ello, la galga se había llevado a una protectora de animales, ya no estaba en las vías, etcétera. Enrocada en su estúpida indiferencia, la empresa municipal rechazó todas las propuestas: jaulas trampa puestas en los huecos de los túneles o los andenes, unos minutos de parada de trenes para actuar con una escopeta de dardos narcóticos. Nada de nada. Nosotros nos ocupamos, repetían. Y punto.

Pero mentían. Nadie se ocupaba de nada. La perra entró en los túneles un miércoles. Dos días después, al ser vista entre las estaciones de Sainz de Baranda e Ibiza -corría asustada bajo el andén, huyendo del tren que venía detrás-, seis asociaciones de defensa animal pidieron al Metro permiso para bajar a las vías y rescatarla. La empresa negó el permiso. El sábado a las 7 de la tarde, en la estación de Sainz de Baranda, un conductor dijo que había visto al animal tirado junto a la vía, en el túnel, a ciento cincuenta metros del andén. Rogaron los activistas que alguien bajara a la vía para ver si la perra seguía con vida, pero se les negó. Pidieron que se detuvieran los trenes durante unos minutos para proceder ellos mismos al rescate, y también se les negó. Mientras tanto, el andén se llenó de vigilantes encargados de controlar a los miembros de las asociaciones protectoras. «Vaya follón -oí decir a uno en el video de Internet- va a montar el puto perro».

Hartas de aquello, dos mujeres, Irene Mollá, de la asociación Más Vida, y Matilde Cubillo, de Justicia Animal, decidieron echarle ovarios. Mediaban 18 minutos entre el paso de cada tren, así que saltaron a las vías desoyendo las órdenes del jefe de Seguridad del Metro, para internarse en el túnel con las pantallas de sus teléfonos móviles como linternas. Al poco regresaron trayendo a la galga en brazos, tapada con una chaqueta, todavía sangrando con una pata amputada. Atropellada. Muerta. En los cuatro días transcurridos, cuando aún estaba viva y sana, ningún vigilante había acudido a rescatarla, ningún empleado se arriesgó a una sanción por parar el tren. Los convoyes, que se inmovilizan cuando caen a las vías unas llaves o un teléfono para que el personal baje a buscarlos, los conductores que si hay huelga ignoran los servicios mínimos cuando conviene al sindicato correspondiente, no pudieron detenerse unos minutos para rescatar a la galga extraviada. Habrían sido sancionados, claro. Paralizar el tráfico suburbano por una perra, nada menos. Y eso, en un Madrid donde no falta día sin que una concentración ciclista, cabalgata, procesión, verbena, manifestación autorizada o ilegal, paralice impunemente la ciudad, corte el tráfico, bloquee autobuses o taxis y causa atascos monstruosos mientras la autoridad competente, vía sufridos policías municipales, se limita a encogerse de hombros cuando le preguntas cómo carajo llegar al trabajo o a tu casa.

Y, bueno. Me cuentan que las asociaciones de defensa animal se han querellado contra los responsables del Metro de Madrid por omisión de socorro, maltrato animal o como se califique este puerco asunto. Así que desde aquí ofrezco mi firma. Espero que retuerzan el pescuezo a esos tipos. Y tipas. Ojalá, en memoria de aquella pobre perra asustada, les saquen a todos las entrañas.

El perro antisistema

Es sin duda un momento propicio: el tema de la aviación en Cataluña durante la Guerra Civil está en el aire, y nunca mejor dicho. Justo ahora, en medio de la polémica por el posible procesamiento de los pilotos italianos que bombardearon Barcelona ycuando ayer mismo se conmemoró emotivamente el 75º aniversario de la matanza causada por sus bombas en la plaza de Sant Felipe Neri (42 muertos, la mayoría niños refugiados en los sótanos de la iglesia), aparece, en catalán, La guerra aèria a Catalunya (1936-1939), de los historiadores David Gesalí y David Íñiguez (Rafael Dalmau Editor). Se trata de una obra necesaria, completísima, extensa y bien documentada, con gran despliegue gráfico, que presenta una visión de conjunto del fenómeno, revela nuevos datos y a la vez desmonta tópicos, todo ello sin dejar de ofrecer un relato humano cargado del horror y, también, el coraje que caracterizan este tipo de guerra. En las casi 600 páginas, de la mano de los autores, dos de nuestros mejores especialistas en aviación, visitamos los frentes, la retaguardia bombardeada de las ciudades, las fábricas de aviones, los refugios, las baterías antiaéreas; subimos a los aparatos (y caemos con ellos), y conocemos a los pilotos que mataron y murieron.

Carnaval de Cádiz, siete siglos de sonrisas

Es como un niño. Y eso que tiene setecientos años de historia. El Carnaval de Cádiz, la fiesta mayor de la ciudad, luce sus mejores sonrisas y pregona sus letras a través de sus murgas, comparsas, coros y chirigotas. Tomen nota: Será entre el 7 y el 17 de febrero.
Cádiz, la ciudad más antillana a este lado del Atlántico, celebra estos días su fiesta mayor. Aunque los carteles oficiales anuncian que la fiesta será entre el 7 y el 17 de febrero, la capital más blanca y sonriente de Andalucía anda ya con la máscara puesta.

En especial en el populoso barrio de La Viña, donde nació todo. Declarada de Interés Turístico Internacional, el Carnaval de Cádiz vuelve a llenar calles y plazas y pregona sus actos en cabalgatas, tablaos y actos gastronómicos donde todos están invitados.

Sepan además que tampoco el final real de la fiesta coincide con el oficial, ya que aunque 17 de febrero es domingo de piñata y un castillo de fuegos artificiales dice adiós a la fiesta, el fin de semana siguiente tiene lugar el carnaval chiquito o carnaval de los jartibles, los que todavía quieren más.

Todo comienza con las degustaciones gastronómicas y el Concurso de Agrupaciones de Carnaval, donde participan cuartetos, chirigotas, comparsas y coros. El día 8 de febrero se celebrará la final en el Gran Teatro Falla. Pero no se molesten; No queda una entrada a la venta; se acabaron hace semanas. El concurso es un mofa de la actualidad donde no queda títere con cabeza. Los letristas repasan con coplas y actuaciones sobre el escenario todo lo que ha sido noticia en Cádiz, Andalucía, España y el mundo. Nadie se libra del ingenio y la ironía del gaditano. Y mucho menos los sinvergüenzas.

La gran final abre el carnaval en la calle. Es entonces cuando el pueblo se convierte en el único protagonista de la fiesta. El sábado 9 de febrero está previsto que se dicte el pregón en la plaza de San Antonio. Este año tan excelso honor recaerá en el cantante Jorge Drexler. La costumbre dicta acudir al acto disfrazado de máscara y obligado a pasarlo bien. No hay lujos, una simple careta bastará.

El día siguiente no es menos multitudinario. El carnaval abandona su carácter nocturno y toma el abrigo al calor del mediodía. El carrusel de coros toma las calles del centro. Es costumbre escucharlos, tomando una copa de fino de Jerez o Sanlúcar, sumándose a los cantos que a esta altura de la fiesta todo el mundo sabe. Hace dos años, tras varios de ausencia, el carrusel retornaba a la Plaza del Marcado.

Los más pequeños prefieren disfrutar con la cabalgata magna que atraviesa la Avenida en un desfile de color el domingo día 10 al caer la tarde. De aquí a los fuegos artificiales con el mar de fondo. El lunes 11 el carrusel de coros vuelve a tomar el centro con un público menos numeroso. Es día festivo sólo en la ciudad de Cádiz. Las jornadas siguientes la fe carnavalesca disminuye, pero solo en apariencia. Es una buena oportunidad para escuchar a las agrupaciones por los distintos tablaos que se instalan en la ciudad y disfrutar de las ilegales en la Viña hasta altas horas de la madrugada.

El viernes 15 de febrero vuelve la animación y el sábado de piñata en la calle de la Palma, en el corazón de la Viña, se celebra la llamada cabalgata chica. Por último, el domingo de piñata el carnaval pone punto y final con la quema de la bruja Piti en la gaditana playa de la Caleta, mientras, a pocos metros, desde el Castillo de San Sebastián se lanzan los fuegos artificiales que despiden a Don Carnal.