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La peruana Ana Teresa Barboza construye escenas con dibujo y bordado con estos Animales familiares (2011).

En el bordado, las técnicas permanecen inalteradas desde hace siglos. Lo distinto ahora son los motivos que se plasman con aguja e hilo sobre la tela, el relato que surge de ellos, el uso y la intención, incluso el estado de ánimo o la actitud. En el arte contemporáneo, el bordado se ha incorporado a las técnicas mixtas de muchos creadores, de mujeres y también de hombres. Y lo hace con aguja de doble filo: una figura bordada significa mucho más que el mismo trazo sobre un papel. Porque cada puntada está cargada de la historia doméstica de las mujeres. (Puntadas de doble filo, http://elpais.com/)

Obra de Maurizio Anzeri que utiliza el bordado sobre fotografías antiguas.

Si tienes ideas, proyectos o solamente quieres expresarte, escríbeme a lozinski.robert@gmail.com y cuéntame qué quieres hacer. En Blog El Maestro® podrás desarrollar libremente lo que te interesa o te apasiona. Suéltate y empieza a crear. Antes de decidirte, date una vuelta por las categorías que hemos desarrollado para poder elegir tu área de trabajo o tu actividad preferida. O bien puedes proponernos tu propia idea que luego convertiremos en categoría.

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Dacă ai idei, proyecte sau pur și simplu vrei să te exprimi, scrie-mi pe adresa lozinski.robert@gmail.com și expune-mi ce dorești să faci. Pe Blog El Maestro® vei putea dezvolta liber tot ceea ce îți place sau te pasionează. Dă frau liber imaginației și începe să creezi. Înainte să te decizi, studiază puțin categoriile pe care le-am dezvoltat pentru a putea alege domeniul de lucru sau activitatea preferată. Sau poți să ne propui idea ta pe care o vom transforma dupa aceea în categorie.

Los Cervantinos Band

Los Cervantinos Band primer ensayo
Los Cervantinos Band

Despre trupă:

În timpul repetițiilor pentru serbarea de Crăciun, după ce ne-am dat seama că melodiile pe care încercam să le interpretam sunau chiar bine, ne-am gândit că ar fi frumos să ne facem o trupă. La început am spus-o în glumă. Acestei simple vorbe, domnul profesor de spaniolă "i-a dat viață", punând la cale înființarea trupei Los Cervantinos Band. Data oficială a apariției trupei este 28 Noiembrie, odată cu postarea pe Blog El Maestro®.

Trupa este dedicată Liceului Bilingv Miguel de Cervantes -deocamdată- (cine stie in viitor?).

Acerca de la banda :

Durante los ensayos del espectáculo para la Fiesta de Navidad, después de darnos cuenta de que las canciones que queríamos interpretar sonaban realmente muy bien, pensamos que sería muy bonito formar una banda. Al principio lo dije en broma. A oír eso, el profesor de español "le dio vida ", y propuso la creación de Los Cervantinos Band. La fecha oficial de la aparición es el 28 de noviembre cuando se publicó en Blog El Maestro®.

El grupo está dedicado al Liceo Bilingüe Miguel de Cervantes - por ahora - (¿quién sabe en el futuro?).

relacionado Cervantinos Band Proyecto Nuevo

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Os propongo leer el número 4 de nuestra revista Los Cervantinos para la cual he trabajado con mi compańero Tiberiu Cojocaru. La revista muestra muy bien la libertad con la que los alumnos pueden expresarse por medio de la red Blog El Maestro®.

click aqui para ver la revista

 

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Mientras ensayábamos para el espectáculo navideño, Tony (STony en el blog) propuso formar un grupo musical. Pues ya lo tenemos. Se va llamar Los Cervantinos Band. Lo componen Costi, darabana, Tony, guitarra acústica y Horia, guitarra eléctrica. En el espectáculo los instrumentos musicales van a acompañar al coro del 10D.

20151126_125602In timp ce repetam pentru spectacolul de Craciun, Tony (STony, pe blog) avut idea crearii unei formatii. Formatia este gata. Se va numi Los Cervantinos Band. Fac parte Costi, darabana, Tony, chitara acustica si Horia, chitara electrica. In  spectacol instrumentele vor  acompania  corul  clasei  a  10-a D.

Elvira Lindo acaba de publicar su nueva novela, Noches sin dormir, en la editorial Seix Barral.

Han pasado 11 años desde que en julio de 2004 llegué a Nueva York para vivir. Vivir.

Vivir es pagar un alquiler ridículamente caro por un espacio minúscu­lo, hacer un contrato de la luz, pagar la comunidad, contratar canales de televisión e Internet; comprender la apabullante oferta de los supermercados; desconectar la alarma antiincendios para freír un huevo; acostumbrarse a mirar el canal del tiempo antes de salir de casa; no esperar que los vecinos te saluden en el ascensor, hacerse a la idea de que solo saludarán a tu perro de tal forma que tendrás que darle voz a tu mascota y contestar como si fuera él quien lo hiciera; dar propinas a los 10 porteros para que hagan tu vida fácil o para que no la hagan invivible; dejar el 15% de propina en cada establecimiento sin concluir, cada vez que esa situación se produce, que es un puto timo; viajar en metro y que la palabra suciedad quede desterrada de tu pensamiento; aprender a pagar a medias en los restaurantes para que no te tomen por idiota o por ilusa; no enfermar jamás y, como todos esos españoles que sobreviven a este lado del océano, haber adquirido la habilidad de reservar sus virus para cuando vuelvas a España en verano; no pensar en que estás sola la mayor parte del día, es un estéril pensamiento español que en esta ciudad no viene a cuento; no pensar salvo en el presente, no engolfarse en la nostalgia; dedicar el tiempo a mirar sin juzgar o a obviar lo que se ve y resulta incómodo; cerrar las fosas nasales cuando te invada la frecuente peste a mierda, ignorar el empalagoso olor a queso fundido, a pizza, a carne especiada, a glutamato y a azúcar; aprender a bufar como bufan aquellos a los que entorpeces el paso; maldecir en voz alta como hace cualquier viajero cuando una vez más se estropea el metro; evitar el contacto visual, no mirar a los locos, arreglárselas para no ver al mendigo que entra y que está meando a tu lado; cambiarte de vagón sin protestar si una situación te supera, no tocar a un bebé que te tiende la mano, no observar a una niña que te hace gracia; aprender a disfrutar comiendo en soledad fuera de casa; familiarizarse con la idea de que la persona que también come sola a tu lado quiera charlar contigo; aprender a tomar una copa en soledad en una barra, no extrañarte si ves a una gran actriz tomando una copa sola en una barra; comprender que la soledad no es sinónimo de fracaso, que es un derecho, igual que lo es ese espacio vital que rodea a cada individuo y que más te vale no vulnerar; mantener las distancias físicas, siempre; no irritarse demasiado con los amigos que pasan dos días en Nueva York y dicen a cada momento, “yo podría vivir aquí”, ¡ja!; ignorar a los que dicen que te envidian por vivir aquí (sobre todo en invierno); no discutir con aquellos que piensan que esta es una ciudad para snobs, no vale la pena tratar de convencerlos de lo contrario; no cabrearte con los que piensan que ya no puedes opinar sobre tu país porque parte del año vives en una ciudad que dicen que es para snobs; aprender a no juzgar a tu vecino por las pintas; ser consciente de que las ricas pueden ir vestidas como mendigas y los fanáticos republicanos como hipsters; saber que hay neoyorquinas programadas para quitarte por todo el morro el taxi que tú has parado, apartarlas de un empujón si es necesario; no dejarse avasallar por neoyorquinos mandones, que son muchos y perciben tu desconcierto y tu debilidad; protestar en cuanto no se te atienda bien; indignarse cuando se te da una mala mesa y te hacen menos caso que al de al lado; no dejar nunca comida en el plato, pedir el doggy bag; perder la vergüenza a llevarte algo que te guste de la basura o de la calle, lo hace todo el mundo; desterrar la palabra cutre del vocabulario, aquí se es ahorrativo, frugal, austero; no criticar a nadie porque gana mucho dinero, nadie lo entenderá; no extrañarse si alguien pregunta de manera directa cuánto ganas; entender que aquí no está mal visto que te paguen bien; hablar abiertamente de lo que cuesta el alquiler del piso o el precio de unos zapatos nuevos; ahorrarte el falso espectáculo de la humildad, esa actitud jamás te hará ganar puntos; no decir fuck a cada momento como hacen los actores en las películas, fuera del cine no está bien visto; no sufrir por ver a los niños desabrigados, están fortaleciéndose para el futuro; no preguntarse cómo es posible que las chicas lleven sandalias los sábados por la noche en pleno invierno; distinguir a unos judíos de otros, no todos son iguales; advertir cómo la cultura judía ha impregnado la ciudad; ser consciente de que este mundo no se comprende si no se hojea a diario The New York Times; conocer las distintas épocas y capas de la emigración, los flujos italianos, judíos, irlandeses; saber que el único español que cuenta en Nueva York es el de los latinos, no el nuestro; familiarizarse con un operario, “el exterminator”, porque algún día aparecerán ratones en tu cocina; leer novelas, ver películas para constatar que los americanos son maestros en el arte del realismo. Incluso las canciones que expresan los sueños son un calco de lo que desde niños aprendieron a desear.

Jóvenes juegan al hockey en Nueva York. / Elvira Lindo

Podría seguir añadiendo los mil matices que sobre la supervivencia urbana he ido aprendiendo en estos 11 años en Nueva York. ¿Por qué entonces digo adiós a esta ciudad que tanto tiempo me costó aceptar y entender y cuya realidad ahora se me presenta más comprensible? Tal vez sea que la experiencia neoyorquina tiene un límite, y una ha de ser consciente de que a pesar del indudable amor que siente por la ciudad que aumentó tu resistencia y tu tolerancia, y que aun reconociendo la fascinación que siempre provoca, ese final llega cuando merman las energías necesarias para salir a la selva a diario. A no ser que estés dispuesta a esperar el día en que te sientas débil o vulnerable caminando por esas aceras que fueron dispuestas para ser recorridas a grandes zancadas. Pero ese es un papel que les corresponde a los verdaderos neoyorquinos. Yo que lo he sido, un poco, quiero volver a pasear por ella como una turista. Puede que disfrutando únicamente de su imponente belleza, repita lo mismo que tantas veces escuché algo irritada, “yo podría vivir en esta ciudad”.