http://serbal.pntic.mec.es/ealg0027/esprovin3eb.html
Author: Robert Lozinski
Aviso a los dobermanes del VI-C: Aprende a conjugar
Os pongo el siguiente enlace para practicar la conjugacion de verbos. Un saludo a todos.
http://www.conjugacion.es/
Nathalie Cardone Comandante Che Guevara Hasta Siempre
Desde la historica altura
Donde el sol de tu bravura
Le puso cerca la muerte
La entranable transparencia
De tu querida presencia
Comandante Che GuevaraVienes quemando la brisa
Con soles de primavera
Para plantar la bandera
Con la luz de tu sonrisaAqui se queda la clara,
La entranable transparencia
De tu querida presencia
Comandante Che GuevaraTu amor revolucionario
Te conduce a nueva empresa
Donde esperan la firmeza
De tu brazo libertario
Aquí se queda la clara,
La entrañable tranparencia
De tu querida presencia
Comandante Che Guevara
Seguiremos adelante
Como junto a ti seguimos
Y con Fidel te decimos
"Hasta Siempre Comandante"
Aquí se queda la clara,
La entranable transparencia
De tu querida presencia
Comandante Che Guevara
http://www.youtube.com/watch?v=SSRVtlTwFs8
Colmillos en la memoria
por Arturo Pérez-Reverte
Acaba de cumplir dos años. Se llama Sherlock, y es un tipo duro, de Segovia. Un buen ejemplar de teckel de pelo fuerte, pardo leonado, con cejas y bigote casi rubios. Lo rubio viene de su padre, que es alemán y se llama Karsten. El pelo recio y perfecto se lo debe a la madre, Berta, que es guapa y española. Una familia, en resumen, de cazadores con larga estirpe, lo que significa muchas generaciones acosando bichos en el campo. Casta curtida, en resumen. Con unos dientes espectaculares que se pasan unos a otros, de generación en generación. Colmillos que da miedo verlos cuando les agarras la boca y se la abres mientras ellos te miran como pensando: «A ver qué carajo quiere éste». Colmillos sólidos, blancos, bien aguzados. De ésos que hacen que te alegres de no ser zorro o jabalí.
Lo crió un cazador joven que se ocupa de esta clase de perros. Un tipo experimentado, que sabe lo que hace. La camada de cinco cachorros era espléndida. Elegí a Sherlock porque era el más tranquilo de sus hermanos. Me miraba sereno, flemático, con esos ojos grandes y negros. Como preguntándome qué pasa contigo, chaval, no se trata de que tú me elijas a mí, sino también de que yo te elija a ti, así que vamos a llevarnos bien. Y fue lo que hizo: elegirme. Pasado el tiempo de cría, lo traje a casa. Y empezó a crecer. A adaptarnos el uno al otro. La vida en familia. Al cabo de un tiempo apareció su vena sentimental. Lo pasaba mal solo. Lloraba. Así que le buscamos compañera. Y llegó Rumba, toda una señorita. Pelo rizado, pizpireta, lista y destrozona como la madre que la parió. Tímida al principio -había sido maltratada-, no tardó en hacerse la reina del asunto. Sherlock, flemático, la deja hacer. Por no discutir, ni le gruñe. Ella se lo trajina bien. Le lame el pescuezo cuando está tenso, lo relaja. Lo putea, a ratos. Creo que son felices juntos.
Sin embargo, Sherlock no nació para la vida doméstica. Y se le nota. Es un buen chico en casa, adora a Rumba. Nos adora a todos. Es cariñoso de lametones y se traga Mad Men sin rechistar, acurrucado en el sofá contra mi costado, sobando plácidamente. Nada que objetar por ahí. Pero vino al mundo a cazar jabalíes. Tiene tristezas específicas, nostalgias de lo suyo, como un marino arrojado del mar o un soldado sin batallas. Lejos de la acción como vive, las aventuras de sus antepasados, inscritas en su instinto perruno, afloran en forma de singular melancolía. A veces, mientras duerme a mi lado, lo veo agitarse, mover las patas y gruñir sordamente, muy bajito, y adivino lo que tiene en la cabeza. Lo mismo ocurre cuando en ocasiones, sin motivo aparente, se aparta de mí y de todos, Rumba incluida, para ir a un rincón donde se queda quieto, hosco y solitario, mirando el vacío como Humphrey Bogart en su bar de Casablanca. Entonces sé, o creo saber, que rumia nostalgias de cazador, olor a tierra húmeda, hierba verde y rastro fresco de animales. Quizá piensa en sus hermanos, que se quedaron en el campo y ahora tendrán el hocico lleno de marcas y los colmillos desportillados de pelear. Quizá, desde el confort de la vida doméstica, Sherlock envidia sus vidas lejanas, colmadas de recuerdos apasionantes; ésos que los perros de caza se gruñen unos a otros en las noches tranquilas mientras recuerdan a los colegas -«¿Te acuerdas de Pancho, al que mató aquel jabalí, o de Chispa, que nunca salió de aquella peligrosa madriguera?»- mientras envejecen con los huesos maltrechos y el pellejo lleno de costurones, calentándose en fuegos de leña junto al amo que acaricia sus orejas deformadas por mordiscos de jabalí. Su pelaje surcado de cicatrices que Sherlock nunca tendrá.
Estoy seguro de que, cuando se aísla de todos y mira la nada, recordando lo que jamás vivió, él huele el humo de esa leña, siente la nostalgia del frío, la incertidumbre, el peligro. Segrega adrenalina, o lo que segreguen los perros. Corre con la imaginación y la memoria genética por un bosque embarrado, bajo la lluvia, junto a sus hermanos, tenaz, incansable tras el rastro de un animal salvaje. Un jabalí con el que, pese a que un teckel no levanta dos palmos del suelo, peleará a muerte, con bravura inaudita, cuando le dé alcance. O un zorro en cuya madriguera se introducirá sin dudarlo, valiente hasta la locura, para morir allí o para sacar al enemigo fuera, aferrándolo por el cuello a dentelladas, rojo el hocico de sangre propia y ajena. Como le ordena su naturaleza. Como mandan las viejas reglas.
Un tipo interesante, Sherlock. No les quepa duda. Con densidad psicológica y sólidos silencios. Comprendo a Rumba cuando se acerca a él, se tumba a su lado y le apoya la cabeza en el lomo. Si yo fuera perra, me lo follaría.
http://www.finanzas.com/xl-semanal/firmas/arturo-perez-reverte/
Adolescentes como bisabuelos
Adolescentes como bisabuelos
por Javier Marías
A medida que uno va cumpliendo años, descubre un motivo de pesar del que nadie le habló nunca ni se suele hablar en general, y que no se cuenta, por tanto, entre las más clásicas "lacras" de la edad. Quizá se deba a que la gente va perdiendo expectativas o es olvidadiza o va cambiando en exceso, y a que deja de desear lo que ansió en su juventud, lo cual daría la razón a ese viejo dicho cuya formulación no recuerdo, pero cuyo sentido viene a ser: "Quien es un revolucionario en la veintena, será un conservador en la sesentena, y quien no cumpla con eso se constituirá en anomalía y carecerá de corazón primero y de razón después". Supongo que en algunos aspectos yo mismo me atengo al modelo, pero no puedo evitar deprimirme cuando veo que pasan las décadas y que ciertas cosas que uno esperaba que cambiaran o desaparecieran en el transcurso de su vida no lo hacen, sino que permanecen más o menos inalterables; o bien que retornan con fuerza hábitos y formas de pensamiento que se creían superados o periclitados. En España es especialmente fácil tener esa sensación, la de que hay un terrible sustrato que tal vez puede quedar oculto durante una temporada, pero que siempre acaba por resurgir. Los que padecimos el franquismo tendíamos a achacarle lo más lamentable de nuestra sociedad, y pensábamos que, cuando terminara, mucho mejoraría en todos los ámbitos. No voy a decir que no fuera o no haya sido así, en gran parte. La mera idea de vivir de nuevo bajo algo reminiscente del franquismo produce escalofríos de horror, y eso que el Gobierno que vamos a tener a partir de ahora se le puede asemejar a la larga, con su mayoría absolutísima y la falta de repugnancia de su partido -incluso "comprensión"- hacia uno de los periodos más criminales y sórdidos de nuestra historia. Pero, independientemente de quiénes gobiernen, en España hay cosas que siempre suben a la superficie, una y otra vez: la grosería y la zafiedad ufanas, la mala leche y el rencor, a menudo inmotivados; el temor a la Iglesia Católica y el consiguiente aprovechamiento de ésta para medrar económicamente e intervenir en las vidas privadas de los ciudadanos; la falta de piedad, la manía de echar la culpa de los propios actos y decisiones a otros y no asumir nunca una responsabilidad.
No es que me fíe de las encuestas, que casi siempre están mal hechas o son sesgadas, por no decir que nacen amañadas: las propias preguntas que se incluyen en ellas -y su formulación- bastan a menudo para que den un resultado falso y distorsionado. Teniendo todo esto en cuenta, ha habido, sin embargo, una reciente entre adolescentes que me ha dejado abatido. Las respuestas de mil y pico estudiantes de Secundaria en torno a las relaciones de pareja y los "papeles" de mujeres y hombres son tal sarta de tópicos, antigüedades y sandeces que casi explican por sí solas por qué transcurren los años y el fenómeno de la violencia machista, por ejemplo, no se mitiga en absoluto, por mucho que se llame la atención sobre el problema, se tomen mil medias preventivas y se cursen leyes para castigar duramente a los maltratadores y proteger a las maltratadas. Si un 60% de esas almas aún cándidas -esos estudiantes- suscribe que la chica debe complacer a su novio; si un 44% de las almas femeninas encuestadas cree que, para "realizarse" -signifique lo que signifique a estas alturas expresión tan hueca y necia-, "necesita el amor de un hombre"; si el 90% está de acuerdo en que "el chico debe proteger a su chica" (claro que en la investigación ni siquiera figuraba la pregunta inversa, si la chica debe proteger a su chico, ni tampoco si éste debe complacer a aquélla); si el 52% de las jóvenes opina que los muchachos son agresivos y sólo un 1,8% que son "tiernos" -signifique también eso lo que signifique-; si el 0% de los varones consultados "se identificó con ser comprensivo", como si ser eso -algo amplísimo- supusiera una merma de su virilidad o una injuria; si el 34% juzga aceptable espiar el móvil de su pareja si sospecha que ésta le es infiel, y el 65% ve en los celos una prueba de amor; si todo esto es así, cabe concluir que los adolescentes actuales no se diferencian apenas no ya de sus padres o abuelos (calculando que los primeros ronden los cuarenta años y los segundos los sesenta y cinco), sino de sus bisabuelos, esto es, de gente nacida hacia 1920, antes de la Guerra Civil y de la República, recién terminada la remota Primera Guerra Mundial. Sin duda estos adolescentes llevarán vidas muy distintas, algunos beberán y se drogarán, todos tendrán su perfil en Facebook y se sentirán desnudos sin sus móviles, y no pocos se habrán ya iniciado en el sexo con alegría y ausencia de culpa. Pero, en lo relativo a su concepción de las relaciones sentimentales o de pareja, son unas antiguallas, unos simples y unos catetos de mucho cuidado, y su visión es en esencia la misma que la que podían tener los campesinos más ignorantes y arcaicos bajo la Dictadura de Primo de Rivera, pese a que ninguno de estos chicos tendrá la menor idea de quién era este Primo de Rivera ni de qué Dictadura fue la suya. ¿Qué diablos se les enseña y transmite? Si los resultados de esta encuesta no resultan deprimentes para quienes de jóvenes creíamos que el tiempo y la extensión de la cultura pondrían fin a las más elementales sandeces y tópicos, que venga la gente de mi generación y lo vea. O incluso la de la generación anterior.
Nadal acecha a Ferrer(Marca.com)
El español Rafael Nadal (5) y el argentino Juan Martín Del Potro (7) han recortado distancias con respecto a sus rivales en el ‘top ten’ tras ganar los torneos de Sau Paulo (Brasil) y Rotterdam (Holanda) respectivamente; Federer ha perdido puntos y se aleja de Djokovic en su lucha por el número uno de la ATP.
Rafael Nadal, tras ocho meses apartado de la competición por una lesión en el tendón rotuliano de su rodilla izquierda, ha sumado 205 puntos tras conquistar el torneo de Sao Paulo que le sirven para afianzarse en el quinto puesto de la clasificación mundial con 5.755 puntos además de acercarse a su compatriota David Ferrer que acumula 6.865 puntos, los mismos que la semana pasada, y se mantiene en la cuarta plaza.
Por su parte, Juan Martín Del Potro ha recogido 200 puntos en el torneo de Rotterdam tras vencer en la final al francés Julien Benneteau con lo que se mantiene en el séptimo puesto y se acerca al checo Tomas Berdych, sexto clasificado, que ha perdido 90 puntos con respecto a la semana anterior.
El suizo Roger Federer ha sido el máximo perjudicado dentro de las diez mejores raquetas del circuito ya que ha perdido 450 puntos con respecto a la semana pasada tras caer ante Benneteau en cuartos de final del torneo de Rotterdam en el que defendía título y se sitúa en la segunda posición con 9.855 puntos alejándose así de la lucha por el número uno frente al serbio Novak Djokovic, que se mantiene a la cabeza de la clasificación con 12.960 puntos.
A pesar del baile de números en el ‘top ten’, la clasificación se mantiene sin variaciones en los 12 primeros puestos con respecto a la semana pasada.
El primer cambio en la clasificación ha sido el experimentado por el canadiense Milos Raonic (14) que, a pesar de haber ganado por tercer año consecutivo el torneo de San José (Estados Unidos), se mantiene con los mismos puntos dado que defendía título y pierde una posición que cede al francés Gilles Simon, que se sitúa en la décima tercera posición con 2.370 puntos.
Con respecto a los tenistas españoles, al margen de Rafael Nadal y David Ferrer, asentados en la cuarta y quinta posición respectivamente, y Fernando Verdasco que se mantiene en el puesto 24, Pablo Andújar (45) y Feliciano López (47) han subido una posición, Daniel Gimeno-Traver (58) dos, Roberto Bautista Agut (57) cinco y Albert Ramos (90) seis.
Por otra parte, Marcel Granollers (35) ha caído un puesto, Albert Ramos (55) tres, Guillermo García-López (84) uno y Rubén Ramírez Hidalgo cinco.
El tenista catalán Tommy Robredo se ha incorporado al ‘top 100′ de la clasificación ATP y se coloca en el puesto 95 con 545 puntos.
Erase una vez en Chicago
El cortometraje "Erase una vez en Chicago" es el resultado de un proyecto que he iniciado con mis alumnos del VI-C del Liceo Cervantes de Bucarest. La tarea era realizar una película con todo lo que esto supone: guión, dirección, reparto, diálogos, trajes y maquillaje. Hablada en español, por supuesto. Perdonadles, por favor, los pocos errores que han cometido. No dejan de tener gracia, después de todo. Yo creo que lo han conseguido. En el estreno, que tuvo lugar el pasado 13 de febrero, lo disfrutaron como si hubieran logrado un Oscar.
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=9RKk1LB4DTE#!