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About Robert Lozinski

Autor de Blog El Maestro® y editor de los contenidos. Nacido en Moldavia, república perteneciente hasta finales de los 80 del pasado siglo a la desaparecida Unión Soviética. Licenciado en Filología por la Universidad Estatal de Kishinau. Doctorado en Filología Hispánica por la Universidad de Bucarest. Profesor de español en el Liceo Bilingüe “Miguel de Cervantes Saavedra” de Bucarest. Autor del Blog “La Ruleta Chechena" donde publica artículos y relatos. Su novela, "La ruleta chechena", fue premiada con “Francisco García Pavón de Narrativa, 2008”.

 

carabela-colonEl día 12 de octubre de 1492 la expedición capitaneada por Cristóbal Colón llegaba a la isla Guananí, en el archipiélago de las Bahamas. Sin que ellos los supieran, estaban estableciendo el primer contacto entre los continentes europeo y americano. La idea de hacer coincidir la Fiesta Nacional de España con esta fecha fue del escritor Ramiro de Maetzu, que en un artículo llamado "La Hispanidad", afirmaba: "El 12 de octubre, mal titulado el Día de la Raza, deberá ser en lo sucesivo el Día de la Hispanidad".

La primera vez que se celebró el Día de la Hispanidad fue en 1935, aunque legalmente la fiesta no fue regulada hasta 1958, momento en el que el país se encontraba bajo la dictadura militar de Franco. Actualmente, la celebración viene contemplada por la ley 18/1987, que omite el término "Día de la Hispanidad", y solo se refiere a "Fiesta Nacional". Según expresa el Boletín Oficial del Estado, "la fecha elegida, el 12 de octubre, simboliza la efeméride histórica en la que España, a punto de concluir un proceso de construcción del Estado a partir de nuestra pluralidad cultural y política, y la integración de los Reinos de España en una misma monarquía, inicia un período de proyección lingüística y cultural más allá de los límites europeos".

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Esta vez, en clase, somos periodistas. Los alumnos deben redactar un artículo y publicarlo.

CORO
Somos pacífico, estamos unidos
Nos une la región
La pinta, la raza y el don del sabor
Somos pacífico, estamos unidos
Nos une la región
La pinta, la raza y el don del sabor

Ok! Si por si acaso usted no conoce
En el pacífico hay de todo para que goce
Cantadores, colores, buenos sabores
Y muchos santos para que adores

Es toda una conexión
Con un corrillo chocó, valle, cauca
Y mis paisanos de Nariño
Todo este repertorio me produce orgullo
Y si somos tantos
Porque estamos tan al cucho (* en la esquina)

Bueno, dejemos ese punto a un lado
Hay gente trabajando pero son contados (7-14-21)
Allá rastrillan, hablan jerguiados
Te preguntan si no has janguiado (hanging out)
Si estas queda?o
Si lo has copiado, lo has vacilado
Si dejaste al que está malo o te lo has rumbeado

Hay mucha calentura en Buenaventura
Y si sos chocoano sos arrecho por cultura, ey!

CORO
Somos pacífico, estamos unidos
Nos une la región
La pinta, la raza y el don del sabor
Somos pacífico, estamos unidos
Nos une la región
La pinta, la raza y el don del sabor

Unidos por siempre, por la sangre, el color
Y hasta por la tierra
No hay quien se me pierda
Con un vínculo familiar que aterra
Característico en muchos de nosotros
Que nos reconozcan por la mamá y hasta por los rostros
Étnicos, estilos que entre todos se ven
La forma de caminar
El cabello y hasta por la piel
Y dime quién me va a decir que no
Escucho hablar de san pacho
Mi patrono allá en Quibdo, ey!

Donde se ven un pico y juran que fue un beso
Donde el manjar al desayuno es el plátano con queso
Y eso que no te he hablado de Buenaventura
Donde se baila el currulao, salsa poco pega?o
Puerto fiel al pescado
Negras grandes con gran tumba?o
Donde se baila aguabajo y pasillo, en el lado del río (*ritmo folclórico)
Con mis prietillos

CORO
Somos pacífico, estamos unidos
Nos une la región
La pinta, la raza y el don del sabor
Somos pacífico, estamos unidos
Nos une la región
La pinta, la raza y el don del sabor

Es del pacífico, guapi, timbiquí, tumaco
El bordo cauca
Seguimos aquí con la herencia africana
Más fuerte que antes
Llevando el legado a todas partes
de forma constante
expresándonos a través de lo cultural
música, artes plástica, danza en general
acento golpia?o al hablar
el 1,2,3 al bailar
después de eso seguro hay muchísimo más

Este es pacífico colombiano
Una raza un sector
Lleno de hermanas y hermanos
Con nuestra bámbara y con el caché (*bendición, buen espíritu)
Venga y lo ve usted mismo
Pa vé como es, y eh!
Piense en lo que se puede perder, y eh!
Pura calentura y yenyeré, y eh!

Y ahora dígame que cree usted
Por qué Colombia es más que coca, marihuana y café.

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Miguel Pérez de Lema

El Libro. El Libro se fomenta como si fuera un reconstituyente universal. Nueve de cada diez expertos recomiendan que lea libros. Mas libros: más libres, dicen. Todos con el libro. El libro ha muerto: Viva El Libro. Ponga un libro en su vida. No ya hay caja de ahorros o ayuntamiento que no apoye El Libro. Lo sospechoso de estos mensajes es que nunca dicen de qué libro hablan. Y es que lo importante ya es El Libro en sí, el objeto, el fetiche. Ni mi libro ni tu libro, sino El Libro. Somos fetichistas de El Libro y hemos hecho de él nuestro símbolo. Llegados a este punto de sublimación ¿para qué leerlo?.

Te regalan un libro y debes de alegrarte como si te regalaran un perfume, cuando lo que se supone que hacen al darnos un libro es ponernos en el compromiso de leerlo, decirnos qué tenemos que hacer, meterse en nuestros asuntos. Por suerte, gracias a su transformación en fetiche, esta parte engorrosa se da por olvidada y podemos regalarnos libros unos a otros despreocupadamente, desinteresadamente, sin el menor riesgo de vernos impelidos a conocer su contenido ni de instar a los demás a que hagan lo propio. El Libro es el beso que se echa a volar con la palma de la mano. El Libro es un gesto, una acción, un síntoma de civismo. Es común y es bueno.

El libro ideal debería ser liviano y transparente. Un libro son todos lo libros. Prueba a regalar otro objeto sin elegirlo cuidadosamente y podrás disgustar a tu amigo. Pero con El Libro siempre aciertas. El Libro no pesa, es un ritual mágico porque hemos renegado de la hosca ilustración, que dejó al hombre sin fe, sin esperanza y sin caridad, y nos hemos convertido en supersticiosos felices y beatos sin martirio. El Libro, ese libro único que se promociona y se ensalza, es una participación ganadora, un boleto premiado de antemano porque ha adquirido la esencia angélica de lo completamente accesorio. El pintor Ives Klein se adelantó a nuestro tiempo vendiendo el vacío. Llenó una galería alemana de “sensibilidad de artista”. La sensibilidad se vendía en participaciones de un metro cúbico, acreditándose la propiedad al comprador mediante un documento firmado por el pintor. Sólo se aceptaba el pago en oro.

Vemos en todo esto que El Libro nos ensalza. Un concejal siempre parece más alto si se fotografía junto a El Libro. El Libro hace a la mujer más bella, al hombre más egregio, al cadáver más alegórico. A las personas que pergeñan las campañas a favor de El Libro no les preocupa que la gente lea más libros, quizá ni siquiera desean que la gente posea más libros. Lo que les preocupa en el fondo es la salvación de su propia alma y por eso asocian su sello al de un bien en sí mismo como El Libro. Hay que visitar a los enfermos desahuciados en los hospitales, regalar caramelos a los niños, desear paz y felicidad a tus conciudadanos y dar una muestra de que eres una parte de las potencias positivas del universo uniendo tu sello al de El Libro. Cualquier libro. El Libro y basta.

Si las personas que pergeñan estas campañas tuvieran el propósito de convencernos para que leyéramos más libros harían lo contrario de lo que hacen. Pongan un cartel de 30 metros cuadrados sobre la fachada de un edificio céntrico con la portada de un libro –de cualquier libro- y la frase: “No lea este libro”, y la gente correrá en estampida a buscarlo. Si la frase dijera “Este libro provoca cáncer”, no habría imprentas suficientes para satisfacer la demanda .

El Libro es pues un signo estético, es abstracto y conceptual, es la belleza de la forma, y todo debe acompañarlo. El Libro en su proceso debe ir arropado por bellas acciones que lo ensalcen, que lo honren. Y así, es honroso pagar a un pobre desgraciado para que escriba un libro y no lo firme. Pagar a un pobre desgraciado para que escriba pero no firme un libro no es un acto cruel, sino un arreglo de las imperfecciones de la naturaleza. La persona que pondrá luego su firma tiene muchas más condiciones para que El Libro sea un hermoso acontecer. El pobre desgraciado que escribe y no firma carece habitualmente de la donosura, la voz timbrada y el vestuario apropiado para representarlo y el contenido, como prueban los próceres del arte contemporáneo, es sólo contingente, mientras que el contenedor es lo verdaderamente necesario.

Algunos desaprensivos dicen hacer listas en función del contenido de los libros y esos sí debieran de ser reprendidos. Al final del año sacan una lista en la que eligen, por ejemplo, las 10 mejores novelas. Es una falacia. Nadie puede leer todas las novelas, ni siquiera la mayoría de las novelas, ni aún un porcentaje relevante de ellas.

“Las 10 mejores novelas que nosotros hemos leído” sería un encabezamiento más honesto para esa lista pero tampoco sería cierto, pues en la lista de cada de uno de los que votan es seguro que aparece algún título que muchos de los demás votantes no han leído. Lo que se intenta explicar con esto es que el criterio es inversamente proporcional al número de publicaciones, y que éstas siguen una progresión geométrica que ha hecho matemáticamente imposible que los críticos sepan de qué están hablando. La sabiduría popular ya previene del peligro de que los árboles te impidan ver el bosque. Y Platón nos explicó mucho antes que vivíamos confinados en una caverna. Ante este panorama, El Libro es lo que nos queda. El Libro, ese Libro, nuestro Libro, el de todos y quien esté “libro” de culpa que tire la primera piedra, ponga una vida en su libro, y con la compra de dos libros El Libro de regalo, yo he venido aquí a hablar de mi libro.

El Libro como suposición, El Libro como grimorio, El Libro como amuleto. Sólo nos queda dar un paso más en la deconstrucción de nuestra sensibilidad y llegar por fin a la consumación del símbolo, al ideal del analfabetismo por decreto, al hombre contenedor.

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esos putos rumanos

Google AdSense me censura este post avisándome de que su contenido es ofensivo. Lo entiendo perfectamente, sin embargo su contenido procede de otro que no me pertenece ni a mí ni a aquellos con quienes trabajo.

"Me cago en esos putos rumanos" es una canción española sobre los rumanos. Ha reunido un gran número de comentarios de protesta por parte de mis alumnos. He tenido que borrar o censurar los demasiado ofensivos. Los he dejado expresar su enfado porque así me lo han pedido ellos y para que aprendieran a defenderse de los insultos en castellano.

Enlazo un breve contexto a un artículo en El País con el título ofensivo completo pero que lleva por delante unos signos artográficos y una cifra que no entiendo lo que son "No paraban de gritar 'puto rumano".

Hoy quiero hablaros de algo,
y es de esa plaga que va en aumento,

Hoy quiero hablaros de algo,
y es de esa plaga que va en aumento,

son esos putos rumanos,
ohh que encima también trabajan los días de fiesta,
son esos putos rumanos
los que te miran en discotecas y si encima vas y les pegas,
ohh van y encima te denuncian ellos a ti

[ ESTRIBILLO ]

me cago en esos putos rumanos ,
hijos de puta .. rumanos,
voy a cortaros las manos hijos de puta…
puta

me cago en esos putos rumanos,
hijos de puta .. rumanos,
voy a cortaros las manos hijos de puta…
puta

me cago en esos putos rumanos ,
hijos de puta .. rumanos,
voy a cortaros las manos hijos de puta…
puta

Ehh esos que también van de chulos,
que trabajan en restaurantes me cago en su raza,
en sus muertos y en todo su país.

Ehh esos siempre llevan gorra
se la hago tragar entera
le meto una ostia así lo mando de vuelta a su país.

me cago en esos putos rumanos ,
hijos de puta .. rumanos,
voy a cortaros las manos hijos de puta…
puta

me cago en esos putos rumanos ,
hijos de puta .. rumanos,
voy a cortaros las manos hijos de puta…
puta