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Blogalización de las lenguas

por Robert Lozinski

En un mundo tan globalizado –o blogalizado, si prefieren- el aprendizaje de las lenguas extranjeras debe replantearse. La verdad es que ya no existen lenguas extranjeras. Hay sólo lenguas. Un internauta puede empezar su comentario en su lengua y acabarlo en otra lengua o escribir en su idiona materno en un blog en inglés, francés, español, alemán o italiano. Y lo que es más curioso, puede recibir una respuesta. Gracias a la blogalización, las fronteras lingüísticas se han borrado totalmente. El fenómeno es tan implacable y arrollador que de aquí a poco en internet se hablará un idioma blogalizado común que consistirá en uso de palabras clave, signos de puntuación que signifiquen algo, letras puestas al revés con su correspondiente sentido. Sus usuarios serán los que ahora son niños o muy jóvenes.

Mientras nosotros nos empeñamos erre que erre en colegializarlos, ellos desarrollan un aprendizaje paralelo en internet que va mucho más a prisa que lo que les damos nosotros en los libros, currículos o cualquier otro medio didáctico normalizado. Si no nos espabilamos, en breve habremos arruinado toda nuestra credibilidad y en cuanto a ellos los habremos perdido de vista para mucho tiempo.

Las escuela de hoy debe ser táctil, concreta, lista para moldear, probar, guardar o tirar. La escuela ya no está en el colegio. Hace tiempo que ha salido. Ha volado, se ha fugado. Con un simple tecleo hasta el más tonto puede encontrar la respuesta a cualquier pregunta, puede escribir un comentario sólo con trozos de palabras, signos de puntuación, errores espantosos. Nadie se escandaliza. Las faltas se toleran y se aceptan. Incluso facilitan la velocidad de la comunicación. No hay que buscar culpables ni corregir nada. Sería perder el tiempo o exponerse a un corta el rollo, tío, no fastidies, no te nos pongas en el camino, despeja.

Hay que adaptarse. Hay que entrar en su mundo como se tira al agua un buzo y aprender a nadar junto a ellos. Cuando pregunto a mis alumnos en el Aula del Blog El Maestro qué diablos significa uno u otro signo, una “D” al revés o una “S” no sé cómo, se ponen muy contentos y empiezan a explicármelo. Les mola hacer aprender al profe. Enganchados, me digo y aprovecho el momentico para enseñarles lo que sé yo, el español, corrigiendo lo que queda del comentario o del texto que acaban de redactar.  Así las cosas funcionan.

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