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El amor es un sentimiento contranatural que une a dos desconocidos en una relación mezquina e insalubre, cuanto más intensa, tanto más efímera. (Gabriel García Márquez)

Me parece muy interesante lo que dice el autor y  desde un punto de vista estoy de acuerdo con él porque el amor es el más intenso sentimiento y las personas  que las amas pueden hacerte daño porque ellas son las más importantes de tu vida.

Desde otro punto de vista creo que el amor puede ponerte por las nubes como te puede aplastar.

"Escribe W.H. Auden en "El arte de leer" (Lumen, edición de Andreu Jaume y traducción de Juan Antonio Montiel):

"Los intereses de un escritor y los de sus lectores no coinciden jamás, y si lo hacen, sólo puede tratarse de un afortunado accidente". (Aunque también habría que decir que a veces coinciden demasiado).

"Un mal lector es como un mal traductor: es literal allí donde tendría que parafrasear y parafrasea allí donde debería leer literalmente".(Un lector no debiera ser un traductor, sino alguien capaz de escuchar lo que le están diciendo y para eso hay que saber lo que está escrito. En comparación, traducir siempre es fácil y el vicio más a mano).

"Cuando se trata de lectura, la erudición, valiosa como es, importa menos que el instinto: grandes estudiosos han sido pésimos traductores". (Me temo que la erudición no es ni más ni menos valiosa, sino un obstáculo a la lectura. Otra cosa es el conocimiento).

"A menudo obtenemos un gran provecho leyendo un libro de un modo distinto al que pretendía su autor, pero eso solo sucede (superada la infancia) si nos damos cuenta de que eso es justamente lo que estamos haciendo". (Vale. Aunque estaría bien definir "provecho").

"Una señal del valor literario de un libro es que pueda leerse de varias maneras distintas. A la inversa, la prueba de que la pornografía no posee el menor valor literario es que, si intentamos desviar nuestra lectura del estímulo sexual -si, por ejemplo, pretendemos leerla como si fuera un informe psicológico de las fantasías sexuales del autor-, nos aburrimos hasta las lágrimas". (No me imagino que se pueda leer un libro de varias maneras, salvo que sean varios libros o salvo que de nuevo leer sea traducir. Sí, hay varias traducciones, pero en la "Metamorfosis" de Kafka es conveniente saber que alguien se ha convertido en un horrible insecto, y que eso no es un sueño ni una alegoría ni una metáfora de su tiempo, sino un hecho. En cuanto a la pornografía, no sabía que alguna vez hubiera pretendido ser literatura).

"El disfrute no es, en ningún caso, una orientación crítica infalible, pero es la que yerra menos". (El disfrute no es una orientación crítica, a secas).

"Entre los veinte y los cuarenta, el signo inequívoco de que alguien posee gusto literario es que no esté seguro de tenerlo. Después de los cuarenta, si no nos hemos perdido por completo a nosotros mismos, el placer puede volver a ser lo que era en la infancia: la guía más apropiada de lo que deberíamos leer". (Creo que los únicos que no están seguros de tener gusto literario son los que no leen. Por lo común, el lector habitual siente que lee bajo algún criterio o principio. En cuanto a las estratificaciones por edad, hay que decir que la experiencia de cada cual tiene su propio calendario. Y en cuanto a volver a la infancia, de acuerdo, siempre y cuando por el camino se haya aprendido algo)."

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Entra una señora en la carnicería y dice:
- Deme esa cabeza de cerdo de allí.
Y contesta el carnicero:
- Perdone señora, pero eso es un espejo.

Un ladrón a la media noche se mete en una casa a robar. Entra por una ventana, y cuando está adentro en la oscuridad oye una voz que dice:
- ¡Jesús te está mirando!
Entonces, el ladrón se asusta y se detiene. Luego como ve que no ocurre nada continúa. Y de nuevo la voz le dice:
- ¡Jesús te está mirando!
El ladrón asustado prende la luz y ve que la voz venía de un loro que estaba en una jaula, y el ladrón le dice:
- ¡Ahhh que susto me diste! ¿Cómo te llamas lorito?
Y el loro le responde:
- Me llamo Pedro.
- Pedro es un nombre extraño para un loro.
Y el loro le contesta:
- Más extraño es el nombre Jesús para un Doberman.

¿Por qué los elefantes no chatean?
Porque le tienen miedo al mouse.

  • Spielberg cumple con un viejo sueño con su obra sobre el presidente que abolió la esclavitud
  • El cineasta llevaba 12 años en el largometraje
  • El filme es candidato a 12 'oscars'

Desde niño, Steven Spielberg ha vivido con una obsesión, y ha estado décadas dando vueltas en círculo alrededor de ella: Abraham Lincoln. Poco a poco se fue acercando: El color púrpura, Amistad (“La esclavitud también me parece un asunto fundamental”)… Indirectamente la famosa carta del 16º presidente titulada Bixby letter inspiró Salvar al soldado Ryan —más aún, Lincoln empieza con una secuencia bélica muy parecida al inicio del drama bélico sobre la II Guerra Mundial—, y al inicio de Minority report un escolar recitaba parte de su discurso en Gettysburg (“Lo colé porque ya estaba emocionado con este guion”). En los últimos diez años ha habido guion, reescritura, nuevo guion, un actor protagonista, otro actor que suple al primero, vuelta del primero al personaje del mítico mandatario… Así que Lincoln, que se estrena mañana viernes en España, parece un punto y aparte, el resoplido de talento y felicidad de un director que ha puesto toda la carne en el asador para que la película encuentre su público.

Por eso Spielberg (Cincinnati, Ohio, 1946) está en España concediendo entrevistas, y por eso convenció al expresidente Bill Clinton para que el pasado domingo presentara en el hotel Beverly Hilton el vídeo de su filme en los Globos de Oro, de donde el cineasta se fue sin premio. Eso sí, cara larga tuvo un rato tras oír el nombre de Ben Affleck como mejor director con Argo. “No fue tan doloroso. He ido muchas veces, he sido candidato y he ganado. Hay años mejores y años con menos suerte. Para mí, el privilegio es haberla dirigido. No hago películas por los premios, y reconozco que en este caso lo que más me ilusiona es que tantas asociaciones distintas de críticos la hayan elegido como la mejor de 2012 y tantos espectadores se hayan sentido emocionados con la interpretación de Daniel Day-Lewis. Es un buen remate a un viaje de 12 años”. Sin Day-Lewis, Spielberg dice sentirse desprotegido. Literalmente. Al empezar esta entrevista, y con el actor inglés aún en la habitación, el cineasta pide que no se vaya, que hagan la entrevista juntos. Cuando sale, Spielberg explica que le añora, abre otra botella de agua Fiji y añade una curiosa petición: “Tengo gripe. ¿Te importa si en vez de darnos la mano chocamos los codos?”. Hasta el más grande de los cineastas tiene enfermedades mortales. Y sí, Lincoln le ha obsesionado, pero como todos sus trabajos. “A mí me obsesiona cada película, y por eso cavo en busca de la verdad en todas mis historias. Por suerte, no trabajo para ganarme la vida, no lo necesito, y solo escojo historias que me inspiran y que quiero compartir. Pero Lincoln… el presidente Lincoln me obsesiona desde que tenía seis años”.

Siendo uno de los directores más americanos de la industria, Lincolnpodría considerarse su película europea: “Cierto. Es el largometraje más alejado de mi carrera. El distinto. Mi película europea. Porque por primera vez mi prioridad no fue la cámara, sino las interpretaciones. Al inicio de cada jornada primero me preocupaba el guion, luego las actuaciones y finalmente dónde poner la cámara”. Por eso hablaba con los actores con el nombre de su personaje, y por eso se dirigía a Day-Lewis como “señor presidente”. “Era fundamental crear el ambiente. Que no habláramos de niños, béisbol o si de ayer viste Mad men en la tele. Por primera vez he priorizado las palabras y el tema sobre la cinematografía”. Como si fuera teatro. “Sí, porque eso fue lo que estudié, dirección teatral. Pero no creo que dirija nunca algo en los escenarios. En mi caso el medio cinematográfico es el natural”.