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Telemakos

Telemakos” es una pieza de teatro que he compuesto para mis alumnos del 11 “A”. Se pueden añadir réplicas al texto o adaptar los diálogos según el gusto de los alumnos.

Curso escolar 2017-2018. Liceo Bilingūe “Miguel de Cervantes Saavedra” de Bucarest.

publicado en: blogelmaestro.com una herramienta de trabajo, una vía para expresarse libremente

Los papeles y los alumnos que los interpretan:

Kevin Bacon: Bocadillo (Stefan Boca), Telemakos: Tibo (Tiberiu Tudor), James Dean: John Jay (Juan De Alvare), Errol Flyn: Flores (Florea Alexandru), El barman: Steffanitty (Stefan Enita), Amorosa: Adela Platis Iordache, Musculosa: Alexandra Lăzăreanu, Tormentosa: Elena Donisanu, El turista japonés: Denisse Paulovici, La mujer taxista: Ioana Purdoiu, La madre de Telemakos: Bianca Vasile, Bailosa: Toria Drăgulescu, El padre de Telemakos: Gabi Bălan, Llorosa: Beatrice Dobre, Bondadosa: Maria Lemnrău, Caprichosa: Diana Uțoiu

I.

Telemakos es un chico impopular. Casi no tiene amigos, sus compañeros pasan fácilmente de él. Las chicas lo ignoran. Telemakos mira, con una atención estúpida, cómo la vida bulle a su alrededor con formas muy diversas: citas, encuentros, besuqueos, fiestas, facebook, whatsapp, instagram, sesiones de fotos que sus compañeros se hacen espontáneamente.

- A mí nadie me invita a posar delante del móvil –dice con voz triste como si pidiera ayuda al mundo entero-. Y yo no disfruto de esos tres segundos de gloria y de felicidad que brinda a todos una instantánea romántica –la voz cobra una sonoridad lírica-, sugestiva o peligrosa –la voz se pone recia, de hombre duro.

- Y todos a tu alrededor viven en un estado de felicidad continua en que tú no participas- le dice Tormentosa, una chica alta y bien plantada.

Bondadosa es una chica muy buena. Comprende a Telemakos y se compadece de él. Con su cara de abuelita pacífica se le acerca.

- ¿Quieres un bocadillo, Telemakos?

-¿Para qué?

-¡Para comértelo!

-No, gracias.

-Yo sé lo que tienes que hacer –le dice Llorosa, una muchacha tranquila y totalmente ajena a lo que sucede a su alrededor-. Tienes que montar una fiesta grandiosa con ocasión de tu cumple.

- Sí, eso voy a hacer -dice Telemakos-. Y voy a invitar a todos mis compañeros, especialmente a los más populares.

- ¡Claro! -dice Tormentosa.

- ¡Una fiesta a la que posiblemente no vaya nadie -dice Caprichosa!

Sin perder ni un segundo se pone manos a la obra.

-¿Qué haces Telemakos? –le pregunta Amorosa.

A Telemakos le gusta Amorosa y la mira embobado.

Musculosa, una chica muy masculina que juega al fútbol como Maradona, le observa y se burla de él en voz alta para que su grupo de amigas la oigan.

- ¿Qué? ¿Estás enamorado, Telemakos? Cara de bobo, eso es lo que eres, cara de bobo.

El grupo de chicas se ríen divertidas. Musculosa sigue con las bromas.

-Con Amorosa le gustaría a Telemakos hacerse una foto romántica; a ella la sacaría de las llamas de un incendio para salvarle la vida; con ella daría un paseo peligroso en una moto japonesa.

Mientras dice todo esto, imita graciosamente las hazañas de Telemakos.

A Amorosa el silencio de Telemakos le aburre.

- Eres un poco rarito, ¿eh?

Encoje los hombros, da media vuelta y se dirige hacia el grupo de amigas.

Telemakos observa su andar.

-¡Ay! –exclama Caprichosa-. La mira como a una reina de la belleza que se alejara contoneándose sobre sus tacones.

Tormentosa se acerca a Telemakos y le dice: -No hay tiempo que perder, Telemakos. ¡Hay que actuar!

Telemakos no entiende lo que su compañera intenta decirle.

-Ponte a escibir unas invitaciones a mano. Eso es lo que tienes que hacer.

- Las invitaciones a mano ya no se usan -dice Llorosa que, aunque fría y distante, no es una chica mala.

-¿A ti qué más te da? -contesta Musculosa.

Bailosa, una chica baliarina, completamente ajena a todos, ensaya unos pasos de baile: - Un paso, dos pasos, tres pasos -dice en voz alta. Le hace falta alguien que le acompañe en el baile y elige a Errol Flynn.

-No me apetece ahora -le dice Errol Flynn.

Como no está en ningún grupo, Telemakos no sabe que la invitación formal hace tiempo que no se usa y se pone a escribir unas invitaciones a mano.

Bondadosa se sienta a su lado.

-¿Quieres que te ayude?

-¿A hacer qué?

-A hacer lo que estás haciendo.

-No, gracias.

-Te las puedo repartir yo, si quieres.

-De acuerdo.

Telemakos hace su trabajo con esmero y elegancia. Bondadosa reparte las invitaciones en la clase. Sus compañeros las aceptan pero, a sus espaldas, se ríen de él.

-Oh, una fiesta -dice Bailosa sin dejar de ensayar sus pasos de baile-. Una ocasión para bailar.

-Sí, una fiesta -dice Musculosa-. Pero es la fiesta de Telemakos.

-¿Telemakos? -dice Bailosa que no sale de su mundo, el mundo del baile-. ¿Y quién es Telemakos?

Errol Flynn está rodeado de chicas que le acosan con besos y caricias ligeras. Se hace fotos continuamente y, mientras se arregla la sonrisa, comenta:

- ¿Habéis visto, tronquis? El imbécil de Telemakos me invitó a su guateque.

James Dean, también con el móvil en la mano, orgulloso de su peinado moderno, arreglándoselo sin parar.

-A mí también.

-¿Y qué hacemos?

Kevin Bakon, que se está acercando sigilosamente a Llorosa con la intención de asustarla, oye la conversación.

-¡Darle plantón al cabrón! –dice y luego se dirige a la chica-. ¡Te voy a sacar un ojo!

-No me vas a sacar nada.

Llorosa se levanta de la silla y busca otro sitio donde nadie la moleste.

Kevin Bakon se la queda mirando, decepcionado, mientras se aleja. Llorosa es bonita y Kevin Bakon quiere ganarse su interés pero no sabe cómo hacerlo.

-Has fallado otra vez –dice James Dean que no deja de tocarse el pelo y sacarse fotos con el móvil. El fracaso de su amigo con la chica le pone de buen humor.

-Es un buen truco para camelarse a las tías. ¡Te voy a sacar un ojo! ¿Tú qué opinas, Errol?

-Estoy totalmente de acuerdo –dice Errol Flynn que parece muy contento. Acaba de subir a la red una foto con su cara.

-Bueno, ¿qué hacemos con la invitación de Telemakos? –pregunta Errol Flynn.

-¡Plantón al cabrón! –dice Kevin Bakon torciendo maliciosamente los labios.

-¡Sí! ¡Plantón al cabrón! –gritan los tres a coro.

II.

Telemakos está ahora en “Descontrol”, un club que últimamente se ha puesto de moda. Y espera a sus invitados. El caso es que no viene nadie. Ya son las 10 de la noche y Telemakos sigue solo. Bueno, no muy solo; todas las demás mesas del club están ocupadas. La gente lo está pasando bomba, tomando tragos, charlando y bailando.

El barman lo observa con curiosidad desde la barra.

Telemakos se pone de pie. En los labios tiene una sonrisa feliz.

-¡Hombre, Errol! ¡Gracias por haber venido! ¡Oh! ¿Qué es eso? ¡Un perfume! ¡Qué bien voy a oler! ¿Es Guerlain?...

-¡No, Versace!...

-Más o menos lo mismo.

-Sí, más o menos.

Telemakos abraza amistosamente al aire. Su gesto parece muy natural. Toma una copa y brinda con el Errol invisible.

-¡James Dean! ¡Qué sorpresa, tronco! ¡Un reloj! ¡Madre mía, un Rólex!

-No es un Rólex. Es un Cartier.

-Más o menos lo mismo.

-Sí, más o menos.

Se acerca el barman.

-¿Se encuentra bien?

-Sí, sí. Estoy muy bien.

-¿Pero con quién está hablando?

-Con mis compañeros.

-¿Con sus compañeros?

-Sí, con mis compañeros.

-¿Pero dónde están?

-Aquí vienen. Mira, la chica con este físico tan impresionante es Tormentosa.

Pero no es Tormentosa sino Telemakos que interpreta su papel. Lo hace tan bien que, ante los ojos del barman, que mira atónito, aparece la verdadera Tormentosa…

-Tormentosa, sí, soy Tormentosa. Y tú cállate, Telemakos. Por favor. De mí misma puedo hablar yo sola.

Tormentosa, en efecto, es alta, luce un busto muy subido. Se lo cubre con una blusa con dos flores, muy grandes.

-¡Fachada, eh! Todo es fachada –dice Telemakos dirigiéndose a los curiosos que le están mirando. –Los niños famosos no saben que, mientras se están exhibiendo, yo los observo en silencio, les pongo motes y me burlo de ellos, ¡ja, ja, ja!

Se acerca Caprichosa:

-¡No abras la boca, Telemakos! Yo soy Caprichosa, una muñeca de fantasía.

Caprichosa mueve mucho el cuerpo. Lleva un mono muy ceñido que imita la piel de leopardo.

Aparece Bailosa. Telemakos se levanta de la butaca.

-Siéntate Telemakos –dice Bailosa-. Soy Bailosa, la danzarina. Puedo bailaros cualquier cosa por complicada que sea-. Se mueve con soltura sobre el escenario haciendo piruetas atrevidas. –Estoy ensayando para ser la reina del carnaval.

Telemakos intenta cogerle por la cintura pero Bailosa lo esquiva hábilmente.

-¡Cara de bobo! –dice Musculosa que aparece de repente jugando con la pelota.

Un turista japonés graba con su móvil el espectáculo que monta Telemakos.

-Te voy a sacar un ojo – le dice Telemakos pero aparece Kevin Bacon.

-Te voy a sacar un ojo.

-Wonderful. Usted ser un artista excepcional.

Se para de vez en cuando, piensa en algo y luego exclama feliz:

-¡Sí, sí! ¡Con esto ser famoso yo también! ¡Rumanía, wonderful country!

Poco a poco se van todos. Telemakos se queda solo. Está durmiendo en una butaca. El barman está haciendo algo tras el mostrador. De repente aparece una chica muy bella. Se mueve al ritmo de una melodía suave y romántica. Es Amorosa. Se acerca a Telemakos y le da un beso en la mejilla. Telemakos abre los ojos.

-¡Amorosa! ¿Eres tú?

-Sí, soy yo. ¿Quires bailar conmigo?

-Sí, sí.

Los dos bailan abrazados. Pero no es más que un sueño. Telemakos se espabila y pregunta al barman con voz ilusionada.

-¿Ha estado aquí una chica?

-No

Se queda decepcionado. Coge una botella y toma un trago. Luego vuelve a dormirse en la butaca. Se acerca el barman e intenta despertarle.

-¡Eh, tío! Estamos cerrando. Tienes que irte a casa.

-Vete, piraña –le dice Telemakos-. Eres una piraña.

-Este tío está loco –dice el barman-. Voy a llamar un taxi. ¿Eh, tienes dinero?

Telemakos no contesta. El barman rebusca en los bolsillos de Telemakos y encuentra un billete de 50 lei. Llama un taxi. Llega la taxista, pues es una mujer.

- ¡Joder, lo que me faltaba! –dice el barman.

- ¿Qué? ¿No te gustan las mujeres taxistas? –dice la mujer.

- Que sí, mujer, que sí.

Los dos, barman y mujer taxista, cargan con Telemakos para llevarlo al coche.

-¿Cuánto pesa este tío? –dice la mujer.

-Los borrachos pesan mucho –dice el barman y le entrega el dinero.

Antes de poner en marcha el coche la taxista se da cuenta de que no sabe adónde tiene que llevar a Telemakos.

-Eh, tío, ¿tienes casa?

-Mmmmmmm…

-¿Dónde está tu casa? ¿Cuál es la dirección?

-Mmmmmmm…

-¡Joder! ¿Qué hago con este imbécil?

Se pone a rebuscar en los bolsillos de Telemakos. Encuentra el teléfono y busca en la agenda.

-Papaíto. Sí, aquí está.

Marca el número.

-Papaíto. Ay, perdón, buenas noches señor.

-…

-Buenas noches, digo. Aquí tengo a su hijo completamente borracho. ¿Adónde lo llevo?

-…

-¡Deme su dirección, joder! …Ah, vale.

Cuelga.

-¡Qué familia, madre mía!

Mientras conduce, Telemakos se pone a cantar: “Piraña, piraña, eres como piraña. ¡Vete, piraña! Por fin llegan. La taxista vuelve a llamar.

-Hemos llegado.

Baja el padre de Telemakos.

-¡Aquí le tiene! Lléveselo que no tengo toda la noche que perder. Son 50 lei.

-¿Por qué tan caro? –pregunta el padre.

-Porque he tenido que cargar con él. ¿Le parece poco?

El padre le da el dinero y se lleva a su hijo. La mujer taxista se queda sola. Está contenta.

-Con el dinero que me dio el barman y con el dinero de ese idiota tengo 100 lei. No está mal.

El padre entra en casa cargando con el cuerpo de su hijo. La madre los ve y exclama:

-¡Ay, mijito! ¿Qué le ha pasado? ¡Está muerto!

-No, mujer, está borracho.

-Piraña, piraña, eres como piraña. ¡Vete, piraña! –canta Telemakos.

-¡Ay, está loco! –exclama la mujer.

-Que no. Sólo está borracho. Llevémosle a la cama.

III

Telemakos entra en la clase. Todos sus compañeros ya están reunidos. Miran las pantallas de sus móviles, hacen bromas y se ríen: el buen rollo de siempre. James Dean le mira y le pregunta en tono burlón.

-Hola, Telemokos. ¿Qué tal la fiesta?

A Telemakos no parece hacerle mucha gracia la broma. Se dirige hacia su compañero en el más absoluto silencio. Todos piensan que le va a soltar una hostia y esperan, con interés, el desenlace.

- ¿Qué? –le pregunta J.D. con una sonrisilla en la cara.

El rostro de Telemakos se ilumina de repente como si acabara de ocurrírsele algo genial.

-¡Gracias por el regalo!

-¿Qué regalo?

-¡El regalo! ¡El Rólex que me regalaste anoche! ¿No te acuerdas?

-¡Aaaah! El Rólex. Claro que me acuerdo. ¿Pero dónde está?

-Aquí en la muñeca. ¿No lo ves? –dice Telemakos y enseña la muñeca desnuda.

-Que sí, hombre. ¡Qué preciosidad!

-¡Errol, hermano! Gracias por el perfume.

-¿El perfume? ¿Qué perfume?

-El perfume que me regalaste anoche. El Guerlain. O Versace. O no me acuerdo.

-¡Aaaaah, ese! ¿Y dónde está?

-Aquí –dice Telemakos y le enseña las axilas-. ¡Huélelas, anda! Gracias a todos por haber venido. Sois unos amigos de verdad y buenos compañeros.

Entra el turista japonés.

-¡Aquí! ¡Estar aquí! Yo buscarle por toda la ciudad. Yo ser productor de cine norteamericano y buscar talentos por todo el mundo. Encontrar uno aquí, in this wonderful country, Rumania.

Nadie entiende de qué está hablando este extraordinario personaje.

-¿Ha empezado el carnaval? -pregunta Bailosa que baila y baila sin parar-. ¡Qué bien voy a bailar!

-Yo hacer de usted una estrella, un star internacional -sigue diciendo el turista japonés-. Yo colgar el video con la interpretación de usted de anoche en Youtube. Ya tener usted más de un millón de visualizaciones y el número no parar de subir. Y sólo pasar dos horas.

Todos abren los teléfonos para ver la actuación de Telemakos. Así es: ¡como dice el turista japonés!

Amorosa se acerca y le da a Telemakos un beso en la mejilla.

- ¡Eres una estrella! ¡Eres mi estrella!

Se acerca también Bailosa: -¿Vienes conmigo al carnaval?

Telemakos busca a Bondadosa y la coge de la mano.

-¿Su chica? ¡Lovely girl, mis felicitaciones! –no para de hablar el turista japonés-. Esta misma noche firmar usted el contrato y mañana subir todos al avión y volar a los Estados Unidos de Norteamérica…

-¿Me quieres acompañar? –pregunta Telemakos a Bondadosa.

-Sí, claro.

-¿Hasta el fin del mundo?

-Hasta el fin del mundo.

Salen los tres.

Los papeles y los alumnos que los interpretan:

1. Kevin Bacon: Bocadillo (Stefan Boca)

2.Telemakos: Tibo (Tiberiu Tudor)

3. James Dean: John Jay (Juan De Alvare)

4. Errol Flyn: Flores (Florea Alexandru)

5. El barman: Steffanitty (Stefan Enita)

6. Amorosa: Adela Platis Iordache

7. Musculosa: Alexandra Lazareanu

8. Tormentosa: Elena Donisanu

9. El turista japonés: Denisse Paulovici

10. La mujer taxista: Ioana Purdoiu

11. La madre de Telemakos: Bianca Vasile

12. Bailosa: Toria Drăgulescu

13. El padre de Telemakos: Gabi Bălan

14. Llorosa: Beatrice Dobre

15. Bondadosa: Maria Lemnrău

16. Caprichosa: Diana Uțoiu

 

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