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En el universo de Valentino, la belleza nunca puede ser problemática, mucho menos política, y la perfección estética es el único valor moral absoluto. Al percatarse de que en su sofá está sentada una hereje desaliñada con una visión del mundo distinta a la suya, parece algo desconcertado pero curioso. Al final, para nuestra mutua sorpresa, una de mis preguntas atrae su interés: «¿Qué piensa de la campaña para excluir de los desfiles a las modelos peligrosamente delgadas?». A lo que él responde: «Siempre se ha hablado de ello, luego la prensa ha insistido para que no volvieran a aparecer chicas así, que no pesan nada y que, a su modo, les falta sustancia. Tratamos, bueno, yo no... Otros trataron de que desfilaran modelos más metidas en carnes». Se interrumpe con una expresión de disgusto, como un niño obligado a comerse unas acelgas. Y continúa: «No puede funcionar. ¿Sabe por qué? Porque cuando muestras por primera vez un modelo con tu creación, con tu mente, quieres hacer realidad vestidos, no sentirte obligado a proceder de una determinada manera. Si lo haces para un cuerpo más lleno, no puedes expresarte como deseas. Si quieres añadir algo en un lado o cambiar un detalle en el otro y el cuerpo no es... [dibuja un palo invisible con las manos] nada, no se puede hacer. Ese es el motivo. Cuando muestras una creación por primera vez, la chica debe ser como un sueño. Debes poder permitirte todo: lazos, fruncidos, volantes... ¡Todo! A las chicas les encanta ver desfiles porque pueden admirar un sueño sobre la pasarela, y un vestido es como un sueño. Eso es lo que he creado toda mi vida, lo que he absorbido desde siempre. Y así es como me convertí en un perfeccionista. En mi trabajo, en las casas de moda, en todo, no querer ver más que belleza. Soy así».

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Mario Casas: El nuevo actor de moda

Mario Casas: El nuevo actor de moda

En ese articulo buscamos unas informaciónes sobre un actor que se llama Mario Casas. Es un actor de moda que interpreta en muchas películas como ' A tres metros sobre el cielo " o ' Tengo ganas de ti'. Mario representa sin demasiadas complicaciones ni disculpas un nuevo perfil en la industria: el galán profesional. Junto con su pareja de estas dos películas ha creado un cuento maravilloso.

Rodar la serie. Ir al gimnasio. Volver a casa. Vuelta a empezar. La vida actual de Mario Casas se diría poco excitante si el actor no tuviera que sortear el par de coches que desde las nueve de la mañana le esperan habitualmente en su domicilio de El Escorial y le persiguen allá donde va. “Suelo mantener la calma y no encararme. No me conviene. Una mala reacción es precisamente lo que fotografiarán y aparecerá en las revistas. Pero sobre todo en la autopista, cuando aceleran para no perderme de vista, siento miedo y me pongo nervioso”, revela sentado en un banco del Retiro entre caladas. Al levantarse, se coloca una gorra de punto grueso que le cubre hasta las orejas. La temperatura es de unos 25 grados. Pregunto si le han seguido hasta el parque. “No lo sé, es posible. Quizá la semana que viene aparezcamos juntos en la [revista] Cuore”.

Oír a Mario Casas hablar de nervios podría sorprender. Es el actor de moda. La prensa se ha referido a él como fenómeno del año desde hace ya cuatro. “Estoy harto de que digan que es mi momento”, lamentaba en una entrevista a este periódico hace 14 meses, cuando presentaba el thriller Carne de neón. Un tono, el del titular, que, justo es decirlo, en nada refleja su afabilidad.