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Marlon Brando en “Un Tranvía Llamado Deseo”

Marlon Brando in A Streetcar Named Desire: A Few Thoughts

Seeing Marlon Brando’s performance clash so violently with the overall tone of the other cast members, audiences might view Streetcar as a metaphorical battle of old-school vs. new. The establishing scenes with Blanche Dubois and Stanley Kowalski express it best: old-fashioned melodrama comes face to face with a new beast in the guise of Brando, acting non-acting with brutal efficiency. The stylistic chasm between the two is not only miles-wide; it is positively jarring.

What makes Brando such a frightening presence in the movie is his pulsing distaste for the physical world around him, and his treating objects with a laissez-faire attitude that mimics the most basic animal drive. Keeping with Tennessee Williams’ play and its tone, the movie makes use of a plethora of visual and aural cues to express Stanley’s macho stance, either through his voice (sardonic) or his gestures (violent).

What comes across from all this is another mode of acting where the performer becomes his role so completely; it enhances immersion to a breaking point. Here, intense method acting compensates for the 40s-era melodramatics of co-star Vivien Leigh, who is quite simply dwarfed by Brando’s on-screen animal magnetism. It is only fitting that their last scene together, the iconic rape scene, is one of overpowering and complete possession. Films would never be the same after Brando.

Imagen: sanchezdetoro.webcindario

En Un Tranvía Llamado Deseo, el performance de Marlon Brando rompe las normas de su profesión. Brando es un actor de una nueva escuela llamada method acting; el actor no sale de su papel al acabar la filmacion, es decir se mete en el papel por completo. Por eso, los otros actores de Tranvía no están a la misma altura que Brando, no tienen su fuerza.

Vivien Leigh, su co-star, es una actriz de la vieja escuela, de los años 30-40 de Hollywood (véase Gone With The Wind). Utiliza gestos muy melodramáticos, también una intonación old-fashioned, y estos aspectos chocan violentamente con el estilo de Brando.

Esta discrepancia puede ser interpretada como una metáfora del encontronazo estético entre la vieja escuela y la moderna. El punto culminante de esa interpretación es la última escena con los dos, la infamous escena de la violación: el modernismo brutal se apodera del pasado decadente. Es la interpretación original de los inmigrantes (en este caso polacos) que cambian las normas aristocráticas (WASP, White Anglo-Saxon Person) por medio de su voluntad.

En el libro Infinite Jest del fallecido David Foster Wallace (David Foster Wallace se ahorcó en 2008 por motivos de depresión clinica) se habla de la gracia animal de Marlon Brando. En un capítulo un padre explica a su hijo adolescente cómo debe abrir una puerta de garaje. En este texto breve Brando es utilizado como metáfora suprema de la manipulación sutil de los objetos. Hacer nada con todo tu ser es algo que nadie puede hacerlo, salvo Marlon Brando en sus películas. En su performance Brando vuelve a ser un musculo enorme, vivo y homogeneo, duro pero con la fluidez del agua.  Con su talento, ha destruido las antiguas normas de actuación de Hollywood, sustituyéndolas por acting non-acting.

https://www.facebook.com/Stefan.Ambrosie

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