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La antitauromaquia

toro"Y de repente el toro miró hacia mí, con la inocencia de todos los animales reflejada en los ojos, pero también con una imploración. Era la querella contra la injusticia inexplicable, la súplica frente a la innecesaria crueldad. Esta vez el me tuvo piedad a mí y me sentí la peor basura del mundo."

Autor: Bianca Mihaela Ghiocel, 12B

I. Introducción: ¿Qué es una corrida?

La corrida de toros, conocida como toreo, es un espectáculo de masas que  consiste en dejar un toro en un recinto cerrado y un  torero para luchar con él. El espectáculo finaliza casi siempre con la muerte del toro. Son consideradas una de las expresiones de la cultura hispánica y es el espectáculo más antiguo de España. Tiene sus orígenes a finales del siglo XVIII. Hoy en día se siguen practicando en España, Portugal, en el sur de Francia, México, Ecuador, Colombia,  Perú y  Venezuela.

Las corridas pueden clasificarse, según la edad y el trapío del toro que se lidia, en becerradas, novilladas  y corridas de toros propiamente dichas, y pueden desarrollarse a pie o a caballo. Si se ejecutan las suertes a caballo, el festejo recibe el nombre de corrida de rejones o rejoneo. Cuando se combinan ambas disciplinas en un mismo festejo, se denominan corridas mixtas.

La tauromaquia (considerada 'fiesta' por los aficionados taurinos), incluye un complejo conjunto de manifestaciones que suponen la confrontación entre el Hombre y los bóvidos, siguiendo modalidades muy diversas. Estas manifestaciones siempre han tenido partidarios y detractores.

II. Exposición del tema y de los argumentos: Orígenes e innovaciones peninsulares posteriores

El origen de las corridas de toros en España hunde sus raíces en la cultura grecolatina que es introducida en el proceso de romanización. El culto al toro como divinidad y su sacrificio ritual está constatado en las civilizaciones minoica y otras del mediterráneo oriental desde al menos la edad del bronce.

Aunque la lidia de toros se practica desde muy antiguo, en la segunda mitad del siglo XVIII se produjeron en España una serie de novedades en su práctica que dio lugar a las corridas de toros en su sentido moderno:

  • El toreo a pie sustituye al de a caballo.
  • Los protagonistas ya no son caballeros pertenecientes a clases altas, sino gente del pueblo que se profesionaliza y cobra por su actuación.
  • Nacen las ganaderías bravas y se comienzan a seleccionar los toros para la lidia, frente a la situación anterior de mera espontaneidad.
  • Se construyen las primeras plazas de toros como edificios permanentes destinados al festejo.
  • Se escriben las primeras tauromaquias, que fijan la técnica y las normas y van definiendo el arte de torear.

Existieron dos corrientes regionales de cuya combinación surgió el toreo a pie: el ámbito vasconavarro y el andaluz. La tauromaquia vasconavarra se basaba en los saltos, en los recortes y en las banderillas, sin mayor sofisticación, mientras que la andaluza se desarrollaba con lienzos y capas para engañar a los toros. Durante algunas décadas ambos estilos se disputaron la primacía del público, saliendo victorioso el modelo andaluz.

Con diversas variaciones, se van estableciendo a lo largo del siglo XVIII todos los elementos de las corridas modernas. Se considera al rondeño Francisco Romero el padre del toreo moderno. Romero, fundador de una célebre dinastía, había tomado parte en las últimas corridas caballerescas. Sin embargo, será su hijo Juan Romero y sobre todo Pedro Romero (nieto de Francisco), Pepe-Hillo y Costillares, las primeras figuras conocidas, quienes ya en la década de los setenta del siglo XVIII impongan de forma definitiva su visión del toreo frente a la tradición navarra, muy semejante ya a la actual.

Una vez decantado el toreo en favor de la idea andaluza, surge una nueva disputa entre toreros andaluces a finales del siglo XVIII: los partidarios del estilo rondeño y los del sevillano. Ambos se basaban en el toreo con capa, pero discrepaban en la finalidad de la lidia: para los rondeños lo fundamental era la estocada, por lo que todo se supeditaba a la preparación de la muerte del toro. En cambio, los sevillanos consideraban que lo importante era lucirse con la capa, mientras que la muerte era sólo una forma de poner fin a la faena cuando el toro ya estaba agotado.

Este primer período triunfal de la fiesta llega a su fin con la Guerra de la Independencia Española. Tras la guerra, retiradas o desaparecidas las grandes figuras anteriores, tiene lugar un periodo de decadencia de la fiesta. A mediados de este siglo, prácticamente, Argentina (país con tradición tauromáquica hasta ese entonces) prohíbe las corridas, sin que hayan vuelto a practicarse en este país, hasta el momento.

Tras el dominio de Guerrita, retirado en 1899, se abrió un período de transición durante la primera década del siglo XX dieron paso a la llamada «época dorada» del toreo, que se extendió durante la década de 1910 a 1920 .

III. ¿Quiénes actúan en una corrida?

Las corridas de toros estan compuestas  de diferentes participantes:

  • Torero: también conocido como diestro espada, es aquel torero que ha recibido la alternativa y que, en la lidia, realiza la parte principal de la faena y mata al toro con el estoque. Es sin duda el personaje central en una corrida de toros. Los matadores de toros comienzan su aprendizaje toreando erales, generalmente a una temprana edad. Aproximadamente dos años después comienza su etapa como novillero, el que lidia novillos debido a su menor tamaño y fuerza con una edad de 3 años y un peso aproximado a los 400 kilos. Por último, se convierten en matadores tras tomar la alternativa, la cual es concedida por otro torero.
  • Subalternos: Personal que ayuda al matador en lo que necesite y en las situaciones que les están permitidas (ocasionalmente llevar al toro a un punto determinado, distraer al mismo durante el cambio de espada entre otras actividades). Al conjunto formado por los subalternos y el matador se le denomina cuadrilla.
  • Banderilleros: Actúan en el segundo tercio de banderillas y, cuando no lo hace el propio matador, son los encargados de la colocación de los pares de banderillas.
  • Mozo de espadas: Es la persona que colabora directamente con el matador, su labor es ayudar al cambio de muletas, capotes y espadas.
  • Picador: Es la persona que, montada a caballo, utiliza una vara larga con una punta metálica (puya) para castigar al toro y producir desgarramiento de los tejidos ubicados en la cruz del mismo con el objetivo de probar su bravura, detectar sus características y evitar que el animal embista levantando la cabeza.
  • Personal de la plaza: Son aquellas personas que colaboran en la plaza haciendo posible la celebración de esta fiesta. Entre ellos destacan los taquilleros, los colocadores, el personal del callejón, los paramédicos, el torilero y los areneros.
  • Presidente: Es aquella persona que preside un festejo, generalmente un representante de la municipalidad donde se efectúe. Se encarga de mantener el orden en la plaza y entre sus funciones se encuentran la de ordenar el comienzo del festejo, los cambios de tercio y otorgar los premios –orejas y rabo– a los matadores.
  • Alguacillos: Son los agentes encargados de transmitir las órdenes del presidente durante las corridas. Es su función principal recoger la llave de los toriles, entregar los premios a los toreros y preceder a las cuadrillas durante el paseíllo.
  • Monosabios: Son los mozos que acompañan y ayudan al picador en la plaza, sobre todo cuando el toro derriba al caballo para evitar que ni el picador ni el caballo resulten heridos.
  • Mulilleros: personal a cargo del tiro de mulillas con las que arrastran el cuerpo muerto del toro para sacarlo de la plaza.
  • Areneros: Mozos encargados de mantener en condiciones adecuadas el albero de la plaza. Tienen su importancia, como lo ilustra el hecho de que desfilan en el paseo de cuadrillas.

IV. La corrida hoy

El tipo de corrida más extendido actualmente, la corrida española, tiene como fin principal llevar el toro a muerte mediante la presentación de diversos lances de estilo coreográfico que el encargado de la lidia induce al toro de manera que parezca coordinada y permitan el lucimiento del mismo. Para este fin se ocasiona al astado pinchazos con instrumentos que varían en longitud y se distinguen por la intención de los mismos.

Si bien la corrida culmina casi siempre con la muerte del toro, que se causa con un estoque de dos, tres o hasta cuatro canales, que reglamentariamente tiene que ser menor de 80 cm y que el matador intenta clavar entre los omóplatos del toro para llegar al corazón y que la muerte sea instantánea. Habitualmente no se consigue a la primera, al necesitarse mucha precisión. Si no se consigue en dos o tres veces, se toma un estoque con un tope cerca de la punta y se clava entre las cervicales del toro, con el fin de cortar la médula espinal. Si el toro cae pero no muere, un mozo le da la puntilla, con un puñal corto, del mismo modo que en el descabello. En ocasiones, donde el reglamento de la plaza lo permite y a petición del torero o el público, antes de dar muerte al toro, en casos de bravura y porte particularmente distintivos, el presidente de la corrida puede conceder el indulto del toro, en cuyo caso no se le mata sino que se devuelve a los corrales para que regrese al campo como semental.

Por lo general en un evento taurino se lidian seis toros  por parte de tres matadores, aunque también se ofrecen eventos con dos matadores, eventos con cuatro, eventos de seis matadores (en los que corresponde un ejemplar a cada uno) o encierros con uno sólo matador.

V. Reacciones y la antitauromaquia

Las reacciones a las corridas de toros son variadas. Muchas personas las consideran repulsivas, mientras que otras quedan fascinadas por ellas.

Se conoce como antitauromaquia al rechazo a la tauromàquia. Han despertado críticas y desatado polémicas, incluyendo prohibiciones esporádicas, desde sus mismos comienzos hasta hoy mismo. Los argumentos de sus detractores han cambiado en el transcurso del tiempo según el momento histórico, y ha tenido justificaciones muy variadas: religiosas, morales, económicas, estéticas, políticas y culturales, entre otras.

A pesar de su larga historia, muchas persones luchan por el fin de las corridas. Desde su nacimiento como espectáculo moderno, en el siglo XVIII, las corridas de toros han sufrido críticas, prohibiciones y han tenido que sortear numerosas dificultades. La nueva dinastía llegada a España (los Borbones), y en general la aristocracia afrancesada, despreciaba estos espectáculos por considerarlos indignos y propios del pueblo bajo, por lo que Felipe V prohibió su ejercicio a sus cortesanos (1723). Fernando VI solo consintió las corridas a cambio de que sus beneficios se destinasen a obras de caridad como sufragar hospitales y hospicios.

En la actualidad, son los defensores de los derechos de los animales quienes encabezan la crítica a la celebración de las corridas de toros.

Existen grupos que consideran que el toreo es una práctica de crueldad que atenta contra la sensibilidad y el buen gusto de las personas, a la vez que a los derechos de los animales, y que no puede ser considerada ni una manifestación cultural, artística ni deportiva. Los partidarios de los derechos de los animales usualmente consideran la tauromaquia una forma de tortura. Para ellos esta relación reduce el valor que se asigna a la vida. Otros activistas son radicales a la hora de abordar la cuestión de la tauromaquia y afirman que el origen de su existencia está en que vivimos en culturas especistas. La antitauromaquia radical ha dado lugar a la proliferación de ataques violentos contra la integridad física de las personas que se muestran a favor de la tauromaquia y defienden su libre elección.

Cada año se organizan en Pamplona protestas contra la corrida de San Fermín, y en general contra todas las formas de tauromaquia que impliquen una crueldad con los animales.

Este evento crea controversia en muchas partes del mundo, incluida España. según una encuesta Gallup realizada en 2002, el 31% de los españoles se mostró muy o algo interesado en las corridas de toros mientras que un 68,8% no mostraba ningún interés. Sólo el 0,2% no mostró ninguna opinión al respecto. A principios de los años 70, los interesados en las corridas de toros eran el 55% de los españoles, en los 80 este colectivo representaba alrededor del 50%, mientras que en los 90 las cifras de aficionados se desplomaron, situándose en torno al 30%. Aunque las corridas de toros son un espectáculo conocido en toda España, su distribución regional no es uniforme, siendo Galicia y Cataluña las comunidades donde el interés es menor. Barcelona se declaró ciudad antitaurina en una declaración institucional aprobada por el pleno del Ayuntamiento de esa ciudad, tras una petición popular con más de 245.000 firmas recogidas en todo el mundo. Barcelona se convirtió así en la primera gran ciudad española que se ha declarado antitaurina, siendo Tosa de Mar(Gerona) la primera ciudad en promover una iniciativa de este tipo, en 1989. En julio de 2010, el Parlamento de Cataluña prohibió las corridas de toros en toda Cataluña.

El 3 de mayo de 2013, en el estado mexicano de Sonora fueron prohibidas las corridas de toros después de una larga tradición taurina desde el periodo colonial, lo que ha causado impacto dentro del país aficionado a las corridas de toros cuando grupos ambientalistas y diversos líderes políticos al interior del congreso del estado prohíben todo tipo de entretenimiento con animales, convirtiéndose en el primer estado mexicano en prohibir las corridas de toros.

Las corridas de toros fueron prohibidas en Canarias por el Parlamento de Canarias el 30 de abril de 1991 a partir de una Iniciativa Legislativa Popular.

En Galicia existe una plataforma antitaurina, fundada en 2008, llamada Galicia, Mellor Sen Touradas, cuyo objetivo es eliminar las escasas corridas de toros que se realizan en una Comunidad con poca afición a la "fiesta nacional". Pontevedra es la única capital de provincia que tiene una plaza de toros en activo, con una desigual respuesta de la población local y gallega.

En Mallorca existe una plataforma antitaurina, fundada en 2014, llamada Mallorca Sense Sang (MallorcaSinSangre.org), que persigue poner fin a las corridas de toros en la isla, puesto que ni en Menorca ni en Ibiza existe tradición de espectáculos con toros. En agosto de 2015, dos activistas, Peter Janssen, holandés y Pedro Torres, español, interrumpieron una corrida de toros en Palma de Mallorca para abrazar a un toro moribundo antes de ser arrastrado.

La ciudad de Madrid es uno de los grandes centros taurinos de España, no solo por la afición local, muchísimos aficionados de toda España y el extranjero se desplazan hasta la Plaza de Toros de las Ventas. La Comunidad de Madrid cuenta con un fuerte sector antitaurino

El 19 de septiembre de 2010, la plataforma La tortura no es cultura organizó frente a la plaza de Las Ventas de Madrid un acto en el que voluntarios de la Comunidad de Madrid y otras regiones (Castilla-La Mancha, Cataluña y Comunidad Valenciana) compusieron con sus cuerpos desnudos y pintados de negro y rojo la figura de un toro víctima de la tauromaquia. El acto se desarrolló de forma totalmente pacífica y en silencio.

En diciembre de 1997, a partir de una protesta realizada por más de 200 personas provenientes de diversas entidades animalistas, así como estudiantes universitarios y ciudadanos que rechazaban este tipo de espectáculo nace el Movimiento Antitaurino de Colombia M.A.C, en el año 2000 el M.A.C se convierte en la primera Entidad Antitaurina a nivel mundial en realizar manifestaciones pacíficas y silencioses. Actualmente Colombia cuenta con un creciente número de entidades que promulgan con la defensa de los toros, convirtiendo a Colombia en un país sumamente fuerte en este tipo de activismo.

VI. A modo de conclusion:

Los defensores del toreo han señalado que un toro de lidia tendría una vida igual o mejor que la de un toro de granja y por tanto no habría ninguna razón para señalar a la lidia como una causa particularmente importante de sufrimiento para los animales. Por este tal se supone que no habría razón para penalizar una manifestación cultural tan importante en muchos pueblos hispanohablantes.

“El toreo es cultura” refiriéndose a lo histórico y a la costumbre pero también eran costumbre las peleas entre gladiadores, con leones, las penas de muerte crueles con el fin de producir más y más sufrimiento al individuo en cuestión.

A continuación, tenemos las palabras de un torero tras un espectáculo:

"Y de repente el toro miró hacia mí, con la inocencia de todos los animales reflejada en los ojos, pero también con una imploración. Era la querella contra la injusticia inexplicable, la súplica frente a la innecesaria crueldad. Esta vez el me tuvo piedad a mí y me sentí la peor basura del mundo."

De tal manera como se han renunciado a esas costumbres, se puede renunciar a las corridas de toros, que en mi opinión es sólo un espectáculo de la crueldad, y sólo porque el toro no pueda decirlo, no significa que no sienta el dolor.

Hoy en día los animales son supuestos a diferentes actos de crueldad como los experimentos para productos de cosmética y farmacéutica, para prendas de ropa o de calzado, etc, y como ellos no pueden defenderse, existen personas y organizaciones dispuestas a luchar por sus derechos y, quizás, algún día, lleguemos a la abolición de estos actos.

VII. Bibliografía:

https://es.wikipedia.org/wiki/Antitauromaquia

https://es.wikipedia.org/wiki/Corrida_de_toros

https://es.wikipedia.org/wiki/Tauromaquia

http://www.antitauromaquia.es/argumentos-de-los-taurinos.htm

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