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Historia del hombre lobo (el lobisóm)

Gustavo Praxedes, amigo y compańero de los Cursos de Verano de Santander me ha enviado este cuento.

El hombre lobo: ¿Creerlo o no?

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 Fuente: Internet. https://www.pinterest.pt/pin/348606827388967254/

La historia del hombre lobo (El lobisomem en portugués) es una leyenda que ha traspasado fronteras y siglos, está en todos los rincones (tiempos y países). Llegó a Brasil, traída por los colonizadores portugueses, pues hacia parte de las tradiciones de la Península Ibérica. Sin embargo, el mito es originario de la mitología griega, pero también es conocido en Italia, Alemania, Rusia, así como en África, Centroamérica y Sudamérica.

Según el historiador, etnógrafo y folklorista Luís da Câmara Cascudo, el “lobisomem” brasileño es el mismo que el "versipelium" de los romanos, el "licantropo" de los griegos, el "volkodlak" de los eslavos, el "werwolf" de los sajones, el "wahrwolf" de los alemanes, el "oboroten" de los rusos, el "hamrammr" de los nórdicos, el "loup-garon" de los franceses, el "arbac-apuhc" de la Península ibérica, el “lobizón” de Centroamérica y Sudamérica, pues tienen los mismos hábitos y propósitos.

Câmara Cascudo, informa que el “lobizón/lobisomem” es el hijo que nació después de haber nacido siete hijas, y que un martes o viernes, sale de noche para tirarse en donde durmiera un asno. Luego, entre la medianoche y las dos de la mañana, tiene que caminar por siete cementerios, siete pueblos con castillos, siete cruces de caminos y siete colinas. Sus características son las de un animal, similar a un perro, con orejas grandes y pelo negro.

En Brasil, apenas hay ciudades, villa o pueblo que no tenga una historia para contar sobre este ser mitológico.

En Taipu, pequeña ciudad del Estado del Rio Grande do Norte, son muchos los relatos de campesinos que se encontraron con el lobisomem. José Mutenga, hombre simple, relató que ya era bien entrada la noche cuando volvía a casa y la bestia grande y fea le atacó. De pronto, corrió, pero la bestia le siguió hasta la puerta de su casa.

Ya Pedro Baracho, hombre fuerte y valiente, nos dijo que una noche volvía de una fiesta cuando un gran perro se saltó sobre él. De pronto, se sacó su cuchillo y apuñaló al monstruo que huyó corriendo y herido.

Pasado el susto, el otro día, caminando por las calles del pueblo, Baracho se encontró con uno de sus compadres y cuán grande fue su sorpresa, el hombre tenía una gran herida en la oreja, justamente donde él había herido la bestia.

En Paraguay es conocido como “Jhuisô”, “Luisón”o“Lubizón”y forma parte de las leyendas de ese país. Para ellos, “Luisón es el séptimo hijo de Tau y Keraná de la mitología guaraní, sobre él cayó la mayor maldición que pesaba sobre los progenitores. Sólo su nombre aterroriza. Este ser espeluznante se halla ubicado en la encrucijada de los caminos de la vida y de la muerte”.

La mitología es algo que vive en el imaginario popular y está en nuestro cotidiano. Así siendo, nos reportamos al escritor Argentino Luis Alberto Zovich, un incansable investigador de las leyendas de Paraguay, cuando habla que: “la mitología nació como mediadora, como elemento simbiótico entre hombre y naturaleza [...]. El mito resulta la clave del conocimiento de la naturaleza, en principio amenazante, que se vuelve favorable y amigable al humano”.

Por lo tanto, nos preguntamos: hombre lobo: ¿Creerlo o no?

Gustavo de Castro Praxedes
Profesor de español en Brasil

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